Biden devuelve la esperanza a los demócratas tras medirse a Ryan

El candidato de Obama a vicepresidente pasa por encima del ‘número dos’ de Romney, al que acusa de plantear «bobadas» por criticar al actual Gobierno de «falta de liderazgo»

Dicen los veteranos en lides electorales estadounidenses que los debates de los vicepresidentes logran, como mucho, victorias efímeras. Pero, por muy corto que sea el respiro, el que propinó a los demócratas en Kentucky el pasado jueves (madrugada del viernes en España) el número dos de Obama, Joe Biden, en el enfrentamiento con el republicano Paul Ryan podría haber logrado, al menos, un objetivo: volver a poner la estrategia ofensiva en manos de los progresistas, después de una más que floja intervención de su líder en el cara a cara celebrado la pasada semana entre los primeros espadas.

Un Biden agresivo dirigió una «pelea de puños retórica», según la prensa, en la que ambos candidatos se «lanzaron a la yugular» de su adversario.

El aspirante a la reelección rebatió todas y cada una de las visiones del congresista conservador en materia de política, tanto internacional como doméstica, con constantes interrupciones a su rival. Como «bobadas» desechó así un Biden que, por momentos, apenas podía contener una despectiva risa de las acusaciones de Ryan acerca de que el Gobierno de Barack Obama no había hecho lo correcto en Libia, Afganistán o Irak. O en un Irán que, según el republicano, cada vez está más cerca de un arma nuclear por la falta de «liderazgo» estadounidense en el mundo por culpa del dirigente afroamericano.

«Con todo el respeto, eso es una sarta de bobadas», interrumpió cuando su interlocutor afirmó que no les ha plantado cara a los «mullahs en Irán», a Bachar al Asad en Siria o de errar en su reacción al asesinato del embajador Chris Stevens en Bengasi (Libia), entre otros.

«Ni una sola palabra de las que dice es correcta», insistió el vicepresidente, que acusó directamente «al congresista aquí» de haber sido el responsable, entre otros, de «recortar el presupuesto para seguridad diplomática en más de 300 millones de dólares de lo solicitado» para ahora acusar al Gobierno de fracasar en la defensa de los diplomáticos norteamericanos.

El tono agresivo continuó entre los candidatos en otros temas de política exterior, como Afganistán, donde Ryan acusó al Ejecutivo de estar «proyectando debilidad» y de haber puesto en peligro la misión al fijar la fecha de salida de las tropas en 2014.

«No queremos darle a nuestros alidados un motivo para confiar menos en nosotros mientras envalentonamos a nuestros enemigos diciéndoles que esperen a que nos vayamos», remarcó el republicano, antes de que Biden le interrumpiera de nuevo para calificar sus afirmaciones de «estrambóticas» y recordar que la retirada es apoyada por 49 países.

El duelo fue seguido con especial atención después de la pobre actuación de Obama ante Romney. Según los analistas, el demócrata necesitaba presentar una buena imagen y, sobre todo, más agresiva que el presidente, para poder recuperarse en unas encuestas que en los últimos días se han inclinado a favor de los republicanos.