50 años de la Gran Evasión

La película, dirigida por John Sturges, es uno de los mejores ejemplos de actuación colectiva, pero sin duda será recordada por la espectacular huida en moto del protagonista, interpretado por Steve McQueen.

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No sé cuántas veces la he visto y no sé cuántas la volveré a ver hasta que me vaya de este mundo. Por mi edad, 20 años, no viví el estreno de esta obra maestra. Pero recuerdo perfectamente el día que la vi tumbado en el sofá de mi casa y que después de disfrutarla fui a la cocina y le dije a mi madre: «mamá, quiero una moto como la de Steve McQueen».

La gran evasión cuenta la historia, basada en hechos reales, del intento de fuga de 250 prisioneros aliados del campo de concentración nazi Stalag Luft III durante la II Segunda Mundial. Rodada en 1963 y con motivo del 50 aniversario, que coincide con la celebración del cumpleaños del icono de Hollywood Steve McQueen que el 24 de Marzo habría cumplido 83 años, Metro-Goldwyn-Mayer Studios y Twentieth Century Fox Home Entertainment presentaron el pasado 15 de mayo La gran evasión por primera vez en Blu-ray con más de tres horas de material adicional. El largometraje es uno de los mejores ejemplos de protagonismo colectivo (todos los grandes actores gozan de un tiempo similar en pantalla), pero, sin duda, es recordada por la interpretación de Steve McQueen y su espectacular huida en moto por Alemania. Curiosamente es una de las pocas cosas de la película que no se basa en los

hechos reales narrados por Paul Brickhill en su novela homónima. Sin embargo, McQueen era consciente de que la película podía ser su salto definitivo a la fama por lo que exigió que se realizaran diversos cambios con el fin de lograr un mayor protagonismo. De hecho, el guionista Riley Burnett, afamado escritor de novela negra adaptada al cine, tuvo que ser despedido por exigencias del propio McQueen, quien siempre se preguntaba: «¿Por qué este tipo de películas no pueden tratar sobre un solo tipo y por qué no puedo ser yo?». Burnett, resentido, llegó a afirmar que «McQueen era un bastardo. Un tercio de la cinta descansaba sobre su personaje y cuando llegó quería cambiarlo casi todo. Una locura».

Entre las aportaciones de Burnett, que finalmente permanecieron en la historia, destacan diversos toques para atraer la atención del público americano, aunque en la realidad la mayoría de los prisioneros del campo fueron británicos o canadienses,

Burnett decidió crear los personajes de McQueen (con su inconfundible guante y pelota de béisbol) y James Garner de cara al mercado estadounidense. De hecho, hasta se rodó una escena en la que los prisioneros del campo celebran el 4 de julio solo por este motivo.

Pero no puedo hablar de La gran evasión sin mencionar el salto que hizo famoso a McQueen. Algo que, agárrense, en realidad lo hizo Bud Elkins. La escena de la huida en moto por Alemania, uno de los cambios más evidentes de la novela a la película, se realizó como siempre sin dobles; McQueen siempre rodaba sus escenas de riesgo. No obstante, sí que es verdad que a la hora de la toma del salto, los productores, temerosos de las posibles repercusiones, tanto físicas como legales, en los que podía incurrir McQueen al rodarla, decidieron utilizar un especialista. El elegido fue Bud Elkins, encargado de una tienda de motocicletas en Los Ángeles y gran amigo de Steve. De hecho, se convirtió en su doble oficial a lo largo de su carrera. En compensación por la participación de Elkins en el filme, McQueen exigió interpretar al soldado alemán que persigue a su personaje en moto, por lo que acabó persiguiéndose a sí mismo en pantalla.

Con el fin de dotar de una mayor credibilidad a la historia, el rodaje se desarrolló íntegramente en Europa. En Baviera se construyó una copia a tamaño natural del campo Stalag Luft III, mientras que los exteriores se rodaron en los Estudios Bavaria de Munich y en una reserva natural de los alrededores posteriormente. De hecho, una vez finalizada la filmación, la productora de la película pagó la operación de replante de 2.000 pinos que habían resultado dañados durante el rodaje.

Es normal que la cinta esté dotada de realismo, ya que la mayoría de los más veteranos del reparto contaban con experiencia real como prisioneros de guerra en la II Guerra Mundial: Donald Pleasance estuvo interno en un campo alemán, Hannes Messemer fue recluido en un campo ruso y Til Kiwe y Hans Reiner fueron hechos prisioneros por los americanos. Por su parte, Charles Bronson no tuvo muchos problemas para adaptarse a su papel, ya que había sido minero en su juventud.

En la cultura popular La gran evasión ha tenido un gran protagonismo: se han escrito libros, creado videojuegos y hasta el propio Ministerio de Educación la utiliza como recurso en su web para desarrollar competencias en Matemáticas y Ciencias en la ESO y Bachillerato.