cronica 120 aniversario

Cuando la mirada se clava en la talla que representa al Cristo de la Agonía o de los Lozoya –debida a la gubia de Manuel Pereira– no solo se enfrenta a una de las mejores muestras del barroco que existe en España, también se encuentra ante una imagen cuya devoción ya traspasaba las paredes del Torreón de los Lozoya cuando todavía pertenecía a esta familia segoviana. Por ello, Asunción Mascaró, marquesa viuda, comandó a su hermano para que donase el Cristo a la catedral de Segovia una vez muriese. Y Tomás cumplió fielmente la encomienda.

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