El rey emérito, Juan Carlos I, saluda al llegar en Sanxenxo (Pontevedra). / EFE - LAVANDEIRA JR.
El rey emérito, Juan Carlos I, saluda al llegar en Sanxenxo (Pontevedra). / EFE - LAVANDEIRA JR.

Juan Carlos I pisó este jueves España después de 655 días de residencia en Abu Dabi, un regreso que el Gobierno consideró un acto privado, si bien redobló su exigencia de que debe dar explicaciones a la ciudadanía por los negocios irregulares que tuvo en el extranjero. El avión privado en el que don Juan Carlos se embarcó en Abu Dabi aterrizó en el aeropuerto de Vigo hacia las 19:13 horas, tras casi ocho horas de vuelo directo.

Numerosos medios de comunicación fueron testigos de cómo pisaba tierra tras el ‘exilio’ que inició en Emiratos Árabes Unidos el 3 de agosto de 2020, en otro jet que salió también desde la localidad pontevedresa. El rey emérito, vestido con un pantalón beige y americana azul marino, bajó del avión por su propio pie y sin ayudarse de bastones, aunque con cierta dificultad. A pie de escalerilla le recibieron su hija mayor, la infanta Elena, que llegó poco antes al aeropuerto de Peinador y que le saludó efusivamente con un abrazo y una reverencia, al igual que estaba su amigo y presidente del club náutico de Sanxenxo, Pedro Campos, en cuyo chalé se va a hospedar hasta que el lunes viaje a Madrid para encontrarse con su hijo Felipe VI.

Rumbo a Sanxenxo

Los tres, y la pareja de Campos, salieron rumbo a Sanxenxo en el coche particular de Pedro, custodiados por una comitiva de seguridad. En el coche al volante iba Campos; a su lado, Juan Carlos I, que saludó a los presentes bajando la ventanilla; y detrás la mujer del regatista y la infanta.

Será hoy, antes de comenzar la primera de las tres regatas en las que participa el barco del emérito, el Bribón, cuando el emérito vuelva a hacer su aparición ante los medios a su llegada al puerto deportivo. Según Campos, don Juan Carlos se embarcará, aunque no se sabe aún si será a bordo del Bribón o del barco de apoyo de la competición. “Lleva tres años sin navegar, aunque él dice que está en muy buena forma física”, dijo Campos.

Será el lunes cuando se encuentre con Felipe VI y a la reina Sofía y otros miembros de la familia en el Palacio de la Zarzuela.

La clase política, dividida sobre la oportunidad de la reaparición

El Gobierno expresó su “absoluto respeto” por la visita de don Juan Carlos, de la que se desligó al tratarse de un asunto “privado”, argumentó la portavoz, Isabel Rodríguez. No obstante, tanto desde el ala socialista del Gobierno como del de Unidas Podemos reavivaron la petición de Pedro Sánchez, para que el emérito dé explicaciones por su conducta, que tildó de “incívica”, a pesar de que la Fiscalía del Supremo archivó la investigación sobre él.

“No es un problema de ir o venir, sino de pedir cuentas. Una democracia como la española merece una explicación de lo que ha hecho mientras era jefe de Estado”, demandó la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. La titular de Asuntos Sociales, Ione Belarra, también de Unidas Podemos, fue en la misma línea: “El rey emérito sólo debería volver a España para rendir cuentas ante la justicia. Que la inviolabilidad le libre de ello humilla a la democracia”. A juicio de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, “los ciudadanos merecen una explicación” después de las informaciones “inquietantes” que hubo sobre él.

En defensa de Juan Carlos I salió el PP a través de su secretaria general, Cuca Gamarra: “El Gobierno no tiene nada que decir si un español puede o no venir a su país, sólo faltaba que un español no pudiera venir”. Mientras, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, emplazó al Gobierno a tener “una actitud mucho más respetuosa” con la monarquía: “Es libre de venir a España cuando le plazca”.