Las conexiones inalámbricas se han vuelto imprescindibles en el día a día de hogares y negocios. Desde los teléfonos móviles hasta los terminales de pago dependen de la velocidad de acceso a las redes WiFi, unas conexiones que muchas veces sufren de cortes y errores de acceso. Estos fallos pueden solucionarse con pequeñas mejoras y revisiones en las configuraciones de los propios dispositivos y eligiendo ciertas opciones en el router del usuario:

  •  Reiniciar el router: apagar el punto de acceso y volverlo a encender tras unos 20 segundos suele reiniciar la red inalámbrica y optimizar las conexiones, además de liberar memoria y comprobar nuevas actualizaciones de manera automática.
  • Comprobar la configuración de los dispositivos: en más de una ocasión los dispositivos conectados al router están mal configurados o tienen limitadas su velocidad de acceso. Portátiles, tablets y smartphones tienen conexiones wifi que no suelen alcanzar los máximos que permite el router, bien por limitaciones de hardware, bien por limitaciones de configuración.
  • Usar repetidores WiFi: la señal inalámbrica es más rápida mientras más cerca esté el dispositivo del router. En espacios amplios o con muchas paredes la señal se va diluyendo, por lo que utilizar repetidores de señal suele ser una solución óptima para mantener la máxima velocidad en toda la superficie necesaria.
  • Cambiar el tipo de frecuencia de la red: las redes de 2,4Ghz suelen estar saturadas, por lo que en la medida de los posible las frecuencias de 5Ghz son las más recomendables para unas conexiones más estables. En la medida de los posible, también es recomendable empezar a actualizar routers y dispositivos a la conexión WiFi 6, que permite un mejor rendimiento.
  • Contraseña: el acceso a la red debe hacer siempre con contraseña, y ésta debe cambiarse por lo menos una vez cada seis meses.