Néstor F. Marqués, con un ejemplar de su libro. / E.A.
Néstor F. Marqués, con un ejemplar de su libro. / E.A.

¿Sabía que el mes de julio debe su nombre a Julio César? ¿y que agosto se llama así en honor al emperador Augusto? Tales cuestiones, y muchas otras, se explican con sumo detalle en ‘Un año en la antigua Roma’, libro escrito por el arqueólogo segoviano Néstor F. Marqués que acaba de publicar la editorial Espasa.

En rigor, esta obra se puede considerar un nuevo fruto de un proyecto emprendido por Marqués, titulado ‘Antigua Roma al día’, cuya finalidad declarada no era sino la de “acercar a la gente el mundo romano”. Dicha iniciativa comenzó en Twitter, ofreciendo, con un estilo innovador capaz de unir la cultura con el entretenimiento, información sobre Roma clásica. 75.000 seguidores confirman el éxito de esta idea, después implantada en otras redes sociales, como Facebook o Instagram, o incluso en una web (antiguaroma.com)

Un día, Marqués se preguntó: “¿Y por qué no poner todo este material en papel?”. Así se originó este libro. La primera parte es un ensayo, sobre la concepción del tiempo de los romanos. En la segunda se invita al lector a realizar un viaje por el tiempo, de un año —desde el 1 de enero al 31 de diciembre—, por la antigua Roma, citando las fechas más destacadas, lo que da pie a Marqués a explicar la vida cotidiana. Así, el lector podrá aprender que en la antigua Roma las semanas duraban ocho días, o que las estaciones del año no comenzaban en los solsticios y equinoccios, como ahora, sino en su mitad.
Pero además, el arqueólogo segoviano, que compagina su trabajo en el campo de la tecnología aplicada al patrimonio con la docencia y la investigación, ha aprovechado la ocasión para incluir en el libro datos sobre las principales efemérides de la civilización romana. A modo de ejemplo, escribe que el 10 de enero del año 49 a. C. fue el día en que Julio César pronunció su famosa frase “Alea jacta est” (la suerte está echada); que su muerte a manos de un grupo de senadores conjurados tuvo lugar el 15 de marzo del 44 a.C.; o que el 21 de abril del 753 a.C. está marcada como la fecha en que Rómulo fundó la ciudad de Roma.

A lo largo de todo el libro se percibe que Marqués ha querido dar a conocer la herencia de Roma, de forma amena y curiosa, pero siempre manteniendo la rigurosidad.

“La verdad es que los romanos nos han dado todo”, recalca el arqueólogo, quien, como curiosidad, recuerda que el 11 de julio del año 212 d.C. Caracalla promulgó la Constitutio Antoniniana, concediendo la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio. “Nunca fue abolida, por lo que se puede decir que todos somos ciudadanos romanos”, sostiene Marqués, quien dice estar “muy contento” por la excelente aceptación de su libro en los primeros días a la venta.

Embarcado en mil proyectos donde se dan la mano la arqueología y la tecnología, asesorando a empresas como Canon, Bq, Periscope o Sketchfab, no olvida una frase de Cicerón: “Si no conocemos lo que pasó antes de que nacimos, siempre seremos unos niños”.