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Amigos y familiares de Esther López a las puertas del Juzgado de Instrucción Número 5 de Valladolid. EFE/NACHO GALLEGO

El investigado Óscar S., que ha declarado este lunes ante la juez por la desaparición y muerte de Esther López, continúa en libertad tras su comparecencia, durante cerca de una hora, en el Juzgado de Instrucción Número 5 de Valladolid, que se ocupa de las diligencias y mantiene secretas parte de las actuaciones.

Óscar S., supuestamente la última persona que vio con vida a Esther López, mantiene la condición de investigado dentro de la causa abierta por la desaparición y muerte violenta de la mujer, de 35 años, dentro de unas actuaciones en las que otros dos hombres se encuentran investigados, Ramón y Carolo.

En el Juzgado, la acusación particular, en representación de la familia de la víctima, ha solicitado prisión provisional con una fianza de 60.000 euros para Óscar S. y alternativamente el mantenimiento de su detención durante tres días, a la espera de que la Guardia Civil termine una serie de diligencias. El fiscal se ha opuesto a esa solicitud y la juez también la ha rechazado, de manera que el investigado ha salido libre del Juzgado, igual que ha entrado.

Ha sido sobre las 12.45 horas cuando el investigado ha llegado en un turismo con las lunas tintadas hasta el edificio de los Juzgados, situado en la céntrica calle Angustias de la capital vallisoletana, y ha accedido a las dependencias por la puerta lateral, ubicada en la calle Torrecilla. A las puertas de los Juzgados han aguardado varias personas con carteles en las que se podía leer «Justicia para Esther», entre ellas familiares y otros allegados de la víctima.

También ha acudido hasta las inmediaciones de la sede judicial Javier Martínez, teniente alcalde de Traspinedo, localidad en la que residía Esther López, en la que desapareció la madrugada del 13 de enero y donde fue hallada sin vida en una cuneta el 5 de febrero,
Martínez, antes de que concluyera la declaración de Óscar, ha expresado a los periodistas su esperanza en que esta jornada pudiera ser importante para el desarrollo del caso y ha insistido en reclamar justicia.

Preguntado acerca de si se está viviendo tensión en el pueblo a medida que avanza la investigación sobre el caso, el teniente alcalde ha asegurado que no se da esa circunstancia entre los habitantes de la localidad porque la familia de la víctima siempre ha sido un ejemplo de sensatez y de tranquilidad.

Antes de que se iniciara la comparecencia ante la juez de Óscar S., quien ha respondido a todas las preguntas formuladas por las partes, el letrado de la familia de Esther López ha mostrado su deseo de que el investigado declarse para poner fin a determinadas incógnitas, aunque ha matizado que también podía acogerse a su derecho a no declarar.

Ha citado la existencia de varias vías de investigación con la opción de que otras personas podrían haber tenido relación con los hechos y ha recordado que todavía continúa parte de la causa secreta.

En cuanto a la posible manipulación del navegador del coche de Óscar S., un turismo que inspeccionó exhaustivamente la Guardia Civil, el abogado ha manifestado que aún se desconoce si hubo esa adulteración el fin de semana posterior a la desaparición de Esther.

Ha concretado que se ha cursado una orden europea para llevar a cabo esta comprobación porque se necesita la colaboración de la casa matriz de la marca del vehículo, un Volkswagen T-Roc de color gris.

El letrado ha calificado como delicadísima la situación emocional que está viviendo la familia de Esther y ha hablado de la posibilidad de existencia de un delito de omisión del deber de socorro en función de los datos recabados por los forenses que practicaron la autopsia de la víctima, ya que de haber recibido ayuda es posible que el resultado hubiera podido ser otro, como golpes o lesiones, no el fallecimiento.

Según el informe de autopsia forense, la muerte de Esther López fue de etiología accidental u homicida por un atropello de un vehículo a velocidad media-baja y la causa inmediata del fallecimiento fue un shock multifactorial.

Los forenses sitúan la data de la muerte durante la madrugada-mañana del 13 de enero y no descartan la posibilidad de que el lugar del atropello fuera distinto al lugar en el que fue hallado el cuerpo ni que, en el supuesto de que el cadáver hubiera sido movido, se hubiera hecho durante las primeras horas después del fallecimiento.