Sanidad concienciará a los usuarios en la sostenibilidad del sistema y premiará la gestión de sus empleados

La Estrategia para la Eficiencia de Gestión de la Sanidad Pública responde al compromiso de la Junta de ser más eficientes frente al copago o menoscabo de la prestación.

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La Consejería de Sanidad premiará el rendimiento y la gestión clínica de sus profesionales, al tiempo que trabaja en el diseño de un paquete de medidas para concienciar al usuario de la importancia de utilizar de forma adecuada los recursos sanitarios. El objetivo es lograr garantizar la sostenibilidad del sistema con el empeño de las tres patas sobre las que pivota -profesionales, pacientes y organización-, según avanzó el consejero del ramo, Antonio Sáez Aguado.

«Estos tres factores son fundamentales para el futuro de la prestación. Vamos a incidir mucho en la conexión de los profesionales y en que sean conscientes de su trabajo. También es vital el cómo estemos organizados, donde se van a promover cambios, y, en tercer lugar, hay que concienciar a la población de que la demanda y cómo la hagan condiciona mucho la presión y los resultados de los cuidados».

Estas medidas se enmarcan dentro de la Estrategia para la Eficiencia de Gestión de la Sanidad Pública, que centrará buena parte de las políticas que desarrollará la Consejería a lo largo del presente año, y que responde, en un escenario de crisis, al compromiso de la Junta de ser más eficientes frente a cualquier medida de copago o menoscabo de la prestación, teniendo en cuenta que «todavía hay margen para esa eficiencia».

En concreto, por lo que respecta a los profesionales, desde Sanidad plantearán un cambio estructural, de modo que se transferirá mayor capacidad de decisión sobre el uso de los recursos a los profesionales en la actividad clínica y se incentivará un mayor rendimiento y las buenas prácticas en el día a día. Para ello, está previsto que a lo largo del año la Junta apruebe un decreto que regule todos estos aspectos de gestión clínica.

«El objetivo es trasladar a los profesionales que perciban que sus decisiones condicionan el funcionamiento de la prestación, más que las de los políticos o los gestores. Lo que se quiere es ir definiendo grupos profesionales, en Primaria, en Especializada, también en los equipos de Salud Mental, para que con autonomía adopten decisiones que mejoren la gestión», explicó el consejero. En este sentido, precisó que afecta, por ejemplo, «a protocolos de actuación para reducir la variabilidad clínica ante un mismo caso; métodos de organización del trabajo; homogenización de uso de productos, etc».

Por lo que respecta al tipo de incentivos, Sáez Aguado apuntó que no tienen por qué ser sólo de tipo económico. Así, podrían estar vinculados al desarrollo de la carrera profesional, y a estancias de especialización e investigación en hospitales, institutos o universidades de otros países, por ejemplo.

Para avanzar en la gestión, la Consejería trabajará en la continuidad y la integración asistencial entre Atención Primaria y Especializada. Así, se acometerá la reorganización de toda la estructura, de modo que una sola persona sea el responsable de todo un proceso asistencial. La tendencia es que desaparezca la figura del director médico por el director de procesos, y que haya un único gerente de área, sin diferenciar entre Primaria y Especializada. Aunque en un principio la medida afectará a los facultativos, la previsión es que se extienda a los equipos de Enfermería.

También, se protocolizarán procesos asistenciales que afectan a los dos sistemas, como puede ocurrir con un embarazo, algo que ya funciona en algunas áreas de salud. El objetivo es evitar la repetición de pruebas diagnósticas y consultas. «Se trata de definir el proceso y que cada profesional tenga muy claro en qué momento tiene que intervenir, cuándo debe compartir o solicitar información a otro profesional, etc. Con esto estamos centrando la asistencia en el paciente», resumió.

Finalmente, para concienciar al ciudadano de la importancia de utilizar de manera adecuada los recursos, la Consejería implantará en el primer trimestre la llamada ‘factura en sombra’ en las recetas farmacéuticas, para luego aplicarlo a las estancias hospitalarias. «La Sanidad tiene un coste y los usuarios tienen que saberlo para que se sensibilicen». Además, también se tomarán otras medidas para que la población respete las citas médicas o las cancele con antelación cuando no pueda acudir, y evite la frecuentación al médico cuando sea innecesario, por ejemplo. «Se trata de educar y de ser responsables con un sistema modélico, muy apreciado y valorado pero cuyo futuro depende de todos», sentenció el consejero.