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Dos de los recolectores, echando la uva desde las cestas en un momento de los actos correspondientes a la fiesta de la vendimia./ ICAL

La Denominación de Origen Ribera del Duero se sumergió de lleno en la quinta edición de su Fiesta de la Vendimia para celebrar una recogida de la uva que en esta campaña se prevé que sea una de las más largas de su historia, puesto que comenzó el 30 de agosto y se estima que se prolongue hasta finales de octubre o bien entrado el mes de noviembre.
“Se va a dar la circunstancia un poco excepcional: Que haya bodegas que ya han cerrado, en una palabra que han vendimiado en verano, en el período estacional. Ha sido por culpa de la climatología que hace lo que le da la gana y nosotros no la vamos a poder cambiar”, señaló en declaraciones a los medios Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero.
Al margen de lo que dure la campaña, Pascual incidió en que la uva que va entrando en las tolvas de forma “tranquila y relajada” lo está haciendo en buenas condiciones y presentando buena calidad, que es lo que importa en Ribera del Duero, más que la cantidad.
Según los datos facilitados por el órgano gestor ribereño, se ha iniciado la recepción de fruto un total de 230 bodegas -de las cerca de 310 inscritas en Ribera del Duero- y de ellas 15 ya han dado por finalizada esta labor. En total, se han contabilizado más de 38 millones de kilos de uva cosechados.
El presidente del Consejo Regulador indicó que la vendimia se puede considerar ya prácticamente generalizada en la Ribera del Duero y, podrá entenderse que esté al cien por cien en los próximos tres o cuatro días. Asimismo, explicó que uno de los principales problemas que se están encontrando es la falta de mano de obra, una situación bastante frecuente y que afecta a otros sectores, no solo al vitivinícola, y que provocará que las labores de recogida de la uva se prolonguen más de lo habitual.