“Pena y esperanza” ante el inicio de la nueva era de Nissan en Ávila

La línea de montaje deja paso sesenta años después al centro de fabricación y distribución de piezas de recambio • La empresa espera recuperar la totalidad del plantel antes de 2023

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Varios camiones salen del Cylog de Ávila para su distribución, con la muralla al fondo. / EFE
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A las 14.25 horas de este jueves salió de la línea de montaje el último camión fabricado en la planta que Nissan tiene en Ávila desde hace sesenta años, para iniciar una nueva etapa como centro de fabricación y distribución de piezas de recambio para la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi en Europa.

Sin embargo, el “acto conmemorativo” se dejó para ayer viernes, último día antes de la vacaciones que acaban de iniciar una plantilla de 450 empleados, aunque en el último año y medio otros 100 han trabajado de manera temporal.

El director de Operaciones de Nissan en Ávila, Javier Novo, reconoció que el jueves existía en la plantilla una mezcla de “pena”, por echar el cierre a seis décadas de historia, pero también de “esperanza”, por la “nueva hoja de ruta” ante una nueva actividad que comenzará el próximo 9 de septiembre con 250 empleados en las cadenas de montaje.

No obstante, el responsable de la fábrica en Ávila precisa que toda la plantilla estará sometida a un proceso de “rotación” cada cuatro semanas aproximadamente, con el objetivo de que ningún trabajador consuma la prestación máxima de 720 días, durante el periodo de duración del Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

Teniendo en cuenta esta situación, la idea del Plan Industrial es que cada año se vayan incorporando a la plantilla medio centenar de empleados, de manera que a finales de 2023, se haya recuperado la totalidad de los 450 empleados que han trabajado hasta ahora. En este sentido, Javier Novo expresó que la “voluntad” de la dirección es buscar “nuevas actividades” con el objetivo de “llegar al pleno empleo antes de 2023”.

Más actividades

Ante la “desconfianza” por parte de un sector de la plantilla y de la sociedad abulense, Novo señaló que desde Nissan se va a trabajar para “ir demostrando poco a poco que hay cosas” que harán que este objetivo sea posible.

Al respecto, comentó que al margen de la fabricación de piezas de recambio, sobre todo de metal —la actividad principal del nuevo proyecto—, se han conseguido para Ávila otras dos nuevas actividades: producción de paragolpes para la posventa de Renault y el desarrollo del negocio de los vehículos de ocasión de la compañía del rombo.

Con estas apuestas, Javier Novo insistió en que “seguro que es posible” recuperar la totalidad de la plantilla antes de lo previsto en el año 2023.

Mientras tanto, además de los trabajos de producción —rotatorios—, la plantilla también estará inmersa en el 80 por ciento de los casos en un proceso de formación, al mismo tiempo que desde la multinacional se trabajará para “implementar nuevos procesos” productivos que generar una carga de trabajo mayor para la planta de Ávila.

El responsable de la factoría reconoció el retraso que acumula por cuestiones administrativas relacionadas con la Ley de Contratos de la Junta, la construcción de la nueva nave de estampación, situada junto a la actual factoría, aunque señaló que en un mes y medio ya se conocerá el nombre de la empresa que acometerá las obras en unos terrenos que ya han sido acondicionados para ello.

Respecto a la nueva nave logística de 70.000 metros cuadrados en el Polígono Industrial de Vicolozano, a las afueras de la capital, Novo también aseguró que estará lista en los plazos previstos, en el curso del Plan Industrial en el que Nissan y la Junta tienen previsto invertir cerca de 100 millones de euros.

El director de Operaciones de Nissan en Ávila se mostró confiado en las posibilidades de futuro de una fábrica a la que ayer viernes acudieron en torno a 150 personas que se fotografiaron junto al último camión que ha salido de sus instalaciones.

Un día de angustia

Al acto acudieron también una treintena de antiguos empleados jubilados, que pudieron conversar con algunos de los actuales, entre los cuales se encuentra Pablo Zarzuelo, de 55 años, que después de treinta en la multinacional japonesa, reconoció la “angustia” que el jueves supuso ver salir el último vehículo industrial después de sesenta años.

“Se cortaba el silencio en la fábrica”, reconoció uno de los 450 empleados que ahora inician una nueva etapa que según el presidente del comité de empresa, Felipe González, se afronta con “incertidumbre”, después de una jornada que, reconoció, “no ha sido de celebración”.

“Nissan se va a tener que esforzar en traer trabajo” a la histórica factoría que la multinacional nipona tiene en el Polígono Industrial de Las Hervencias, de la cual han salido más de medio millón de vehículos industriales desde que abriera sus puertas en el año 1959.