El alcalde de Valladolid, Óscar Puente (d), junto al presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar. / EFE
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El cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, ha considerado este sábado que existe “una cierta dosis de riesgo” en el futuro a causa de la pandemia, por lo que ha recomendado huir del miedo y seguir las recomendaciones sanitarias: “Ni confinados por el miedo, ni atrevimientos insensatos”. Blázquez ofició un funeral por las víctimas del Covid-19 en la catedral de Valladolid, donde recomendó que, en un momento en el que no se puede “eliminar totalmente lo incierto”, la vida del hombre armonice la seguridad y la confianza, “el respeto a la realidad y la esperanza”.

“Que no nos encierre el retraimiento ni presumamos de inmunidad”, reiteró. Pidió responsabilidad ya que la pandemia “no ha desaparecido de la noche a la mañana”, por lo que ha exigido ser “disciplinados” a la hora de seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias. “De manera insospechada fuimos como invadidos por el coronavirus, que alteró profundamente nuestro estilo de vida. Fue como un golpe seco, como un parón brusco de las actividades personales, familiares, sociales y eclesiales”, relató el prelado, quien definió la pandemia como “una irrupción violenta, una novedad abrupta”.

Lamentó que el virus haya afectado especialmente a los ancianos, pues “a las fatigas de su vida se unió un desamparo especial en la muerte”, y esa soledad al fallecer “ha tocado fibras muy sensibles”. “No fueron despedidos como hubiéramos deseado; la imagen de las morgues improvisadas son un recuerdo sombrío”, confesó el eclesiástico, quien piensa que “cada uno de nosotros ha guardado en su corazón escenas y recuerdos que nos acompañarán toda la vida”.

Blázquez valoró el papel de Cáritas durante la crisis, pues detalló que ha multiplicado sus servicios, así como el de las parroquias y las familias que se han convertido en “iglesias domésticas”, pertenecientes a una Iglesia “confinada pero no ausente”. También agradeció la labor de los sanitarios por desarrollar su labor “hasta la extenuación, protegidos con escasos medios y arriesgando su propia salud”, y la generosidad “de tantas personas en favor de los más desvalidos”.

Señaló que durante los peores meses de la pandemia se ha descubierto la bondad y capacidad de sacrificio por los demás “que hay en el corazón humano”, aflorando “un haz de sentimientos”. “Hemos admirado a los padres multiplicándose en la atención de sus hijos pequeños, convirtieron su hogar en Templo, escuela, taller y despacho de trabajo”, recordó.

Mencionó tres desafíos planteados por el Covid-19, que pasan por el agradecimiento por la salud y la vida que está en riesgo; la solidaridad para compartir bienes al viajar “en la misma barca hacia un puerto todavía no avistado”; y la reconciliación de los heridos. Ayer, día que se conmemoró la festividad de Santiago Apóstol, los asistentes en la catedral de Valladolid al funeral en memoria de los fallecidos a causa del Covid-19 han respetado las medidas sanitarias, con distancia de seguridad entre personas y con el uso de mascarillas.