El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en videoconferencia. / EFE
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EFE / VALLADOLID

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el líder de la oposición, Luis Tudanca (PSOE), se han citado mañana para comenzar a forjar un acuerdo de Comunidad para superar la crisis del coronavirus, aunque los reproches sobre la gestión en la región asomaron, hasta el punto de que el socialista avisó de que si el pacto no llega pronto los ciudadanos no van a “perdonárselo”, en referencia al presidente. Durante su cara a cara ante el Pleno de las Cortes, el primero que incluye preguntas al Ejecutivo, Mañueco recalcó que “ningún gobierno por sí solo puede adoptar las medidas suficientes” para afrontar esta crisis sanitaria “sin precedentes”, aunque defendió que la Junta ha tomado iniciativas “diligentes, sensatas y prudentes”.

En su primera respuesta, el presidente insistió en que sus medidas han sido aplicadas con “transparencia y diálogo” y llamó al acuerdo “cuanto antes” porque este será “en beneficio de todos”. Inicialmente, Tudanca asumió que el “mejor servicio” que pueden ofrecer a los ciudadanos es llegar a un acuerdo que sea “útil” para superar la crisis, pero lamentí que hayan pasado dos meses sin que la “lealtad” del PSOE y la ayuda “decisiva” del Gobierno de España se haya traducido en que Castilla y León haya dejado de ser una de las autonomías más afectadas, pese a lo que los socialistas han aplaudido literalmente la labor de la consejera de Sanidad, Verónica Casado, cuando Tudanca ha citado sus “desvelos”.

El dirigente del PSOE lamentó que la Junta se escude en la prudencia porque la comparación no puede estar con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o el presidente del PP, Pablo Casado, y su presidente está “más ocupado de la propaganda que en la gestión. Más prudencia en sus palabras y más decisión en su gestión”, pidió el portavoz socialista, quien se quejó de que, pese a criticar Mañueco que a las medidas del Gobierno central le falte “la letra”, en Castilla y León “esperamos la música, la letra y la orquesta”.

“No podemos fallarle a la gente”, ha resumido Tudanca, quien cerró su intervención con una alusión directa a Mañueco para urgirle a llegar a acerdos: “Si no, vamos a llegar tarde y no van a perdonárselo”. En su respuesta, Mañueco defendió que la prioridad de su Gobierno ha sido proteger la salud y la vida de las personas, junto con otras medidas relacionadas con la economía y el empleo: “Hemos gestionado de la mejor manera posible”, comenzó por decir.

El presidente defendió el “liderazgo político” de su Gobierno en el ámbito sanitario, aunque no se ha referido directamente a la consejera de Sanidad, y remarcó que la Comunidad ha contratado a 3.000 sanitarios y ha adquirido de forma proporcional más material de protección. En el ámbito de las residencias de ancianos, Mañueco señaló la contratación de 700 personas para mejorar la atención a la hora de monitorizar la situación de 1.200 centros residenciales, de los que el 70% dijeron que están sin positivos de COVID-19. Negó que el Gobierno autonómico no haya tenido iniciativa y se haya limitado a ser un “mero gestor”, como le reprocha el PSOE, ya que “gracias a la iniciativa de Castilla y León” el Gobierno central creó el fondo no reembolsable para las autonomías.

Sobre la desescalada, el presidente se refirió a la actuación “rigurosa” del vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, como miembro del comité de expertos, lo que en su opinión desmiente que se hayan quedado “de brazos cruzados”. “Vamos a sentarnos a trabajar juntos, entre todos lo haremos mejor, las personas de Castilla y León lo merecen”, resumió finalmente. Sobre la misma cuestión, la portavoz de Ciudadanos en las Cortes, Carlota Amigo, subrayó que ante esta “crisis tan profunda” la respuesta debe ser la de un acuerdo de Comunidad, al que se sumó, a la vez que pidió al presidente que la Junta mantenga su decisión de anteponer la vida de los ciudadanos a la marcha de la economía.

Amigo apeló a la “ejemplaridad” de los dirigentes políticos para sumarse a la “oportunidad histórica” de la “cultura del pacto”, cuyo origen situó en la Transición, para construir “el puente del acuerdo”. En su contestación, Mañueco insistió en que la estrategia de su Ejecutivo se va a basar en la estabilidad institucional y la concertación política y social, pero con “reformas de calado” que mejoren la economía y la administración pública.