Fernández Mañueco, ayer, con Tara Lindstedt, de InoBat. / Eduardo Margareto
Fernández Mañueco, ayer, con Tara Lindstedt, de InoBat. / Eduardo Margareto

La Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Valladolid y la compañía eslovaca InoBat escenificaron hoy la voluntad, a la que se une el Gobierno de España, de implantar en la capital vallisoletana una de las megafábricas previstas en el proceso de expansión por Gran Bretaña y Europa de la empresa de fabricación de baterías eléctricas, lo que supondría una inversión de 3.000 millones de euros y la creación de más de 2.000 empleos, con un peso relevante de los altamente cualificados, en la ciudad vallisoletana.

La decisión final de la compañía se tomará antes de acabar 2022, a la espera de que el Consejo de Administración valore el modelo de colaboración público-privado que se ha puesto en marcha para este proyecto, gracias al diálogo interinstitucional mantenido desde mayo de 2021. No obstante, el ocho sobre diez dado hoy por la jefa de Desarrollo de la empresa eslovaca, Tara Lindstedt, a la candidatura vallisoletana, hace que la llegada de la planta a la capital del Pisuerga se configure como un objetivo “muy prometedor”.

El reto es que a lo largo de 2023 se pueda implementar la iniciativa e iniciar en 2025 las operaciones comerciales, tal y como aseguró Lindstedt tras la firma de sendos protocolos y declaración de intenciones con el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, para la instalación de una de esas fábricas en la capital vallisoletana. Ayer domingo, 16 de octubre, ya se rubricó en Madrid el correspondiente documento con el Ministerio de Industria.

Lindstedt admitió que Valladolid compite con una ciudad británica, aunque apostó porque finalmente puedan desarrollarse las dos fábricas, dado que la ubicada en Castilla y León estaría orientada al mercado de “habla hispana”, tanto en la Península como todos los países latinoamericanos, mientras que la del Reino Unido sería el trampolín para llegar a los estados que pertenecen a la Commonwealth. “Lo más importante es es apostar por la movilidad eléctrica para llegar a los millones de personas que ahora no disponen de ella”, sentenció la ejecutiva: “Juntos podemos resolver este problema conjunto con energía eléctrica. Es una gran oportunidad”.

Ventajas “diferenciadoras”

Por su parte, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, mostró hoy su esperanza en que las ventajas de la Comunidad sean factores “diferenciadores” a la hora de atraer al territorio empresas como InoBat, que entre ayer y hoy firmó una declaración de intenciones con Junta, Gobierno y Ayuntamiento de Valladolid para la instalación de una de sus fábricas de baterías eléctricas en la ciudad vallisoletana.
Entre dichas ventajas, Mañueco presumió de Castilla y León como una comunidad con “paz social, estabilidad institucional, localización estratégica y suelo industrial barato”. También destacó su “apuesta por la formación de sus trabajadores para facilitar su contratación” y su liderazgo en la producción de energías renovables en España, así como “la financiación de ayudas a la inversión, la investigación, el desarrollo y la innovación y una fiscalidad inteligente”.

Consideró así la presencia de las dos mandatarias de InoBat hoy, así como la firma de la declaración de intenciones, como “un avance que indica mucho”, y tras reconocer la futura instalación de la fábrica de autobuses de Switch Mobility en la ciudad como “elemento crucial” para este nuevo acuerdo, también presumió de la aportación de Castilla y León como “tierra de acogida y amiga de las empresas que quieran instalarse”.