Las sedes y el liderazgo del negocio distancian a Caja España y Duero

La comisión negociadora volverá a reunirse el lunes, 28 de diciembre, para tratar de reconducir el proceso de fusión, que atraviesa dificultades desde la reunión del martes

0

El reparto de las sedes y una visión diferente sobre cómo organizar la estructura directiva del negocio se han convertido en los principales escollos a salvar entre Caja España y Caja Duero para avanzar en el proceso de fusión, según conocieron ayer sus respectivos consejos de administración, que se celebraron sólo horas después de que el martes fracasara la idea de cerrar un acuerdo por parte de la comisión negociadora, tras una maratoniana y tensa reunión que se prolongó durante seis horas.

El Consejo de Administración de Caja Duero reiteró ayer su «posición firme» de que cualquier acuerdo al que se llegue sobre la fusión «respete la posición de liderazgo» de la entidad en el sistema financiero regional, por lo que plantea que cualquier acuerdo debe contemplar que Salamanca albergue la sede operativa de la nueva entidad, esto es, acoja «los servicios centrales fundamentales para el desarrollo del negocio».

Así lo decidió ayer el órgano de gobierno en una reunión en la que recibió información del desarrollo de la reunión del martes. Al respecto, respaldó «por unanimidad» el trabajo realizado por los representantes de Caja Duero, y manifestó su «total disposición» a que se celebre un nuevo encuentro de las comisiones negociadoras de cara a cerrar un acuerdo.

En esta misma línea de apurar todas las opciones para buscar un acuerdo, se pronunció también ayer el Consejo de Administración de Caja España, por lo que, según informaron fuentes financieras, esa nueva reunión de la comisión negociadora se ha convocado para el próximo lunes en Tordesillas (Valladolid), donde se retomará el diálogo sobre los principales puntos discordantes.

Caja España se muestra «firme partidaria de culminar con éxito» el proceso, pero cree necesario salvaguardar «siempre el interés general de la propia entidad, el de sus empleados y el de sus clientes». Así, su Consejo, que tuvo que celebrarse con la ausencia de varios consejeros debido a la fuerte nevada caída en las horas previas, reiteró la viabilidad del proceso, «que tiene como objetivo lograr una caja de ahorros fuerte, sólida, más eficiente y comprometida con Castilla y León».

Dado el desacuerdo en la reunión del martes, los consejos de administración de Caja España y Caja Duero no pudieron ayer ni dar el visto bueno al Plan de Negocio para la fusión, ni aprobar la solicitud de préstamos del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancario (FROB). En lo que a las desavenencias se refiere, Caja Duero entiende necesaria una dirección fuerte y centralizada en una única ciudad, por lo que reclama para Salamanca la sede operativa de la entidad y los servicios fundamentales para el desarrollo de negocio, mientras que Caja España se mostraría más partidaria de un reparto de funciones -y sedes-. El otro escollo son los propios nombres que estarían llamados a ocupar los cargos directivos de la futura entidad.