Parque automovilístico. / EL ADELANTADO

Castilla y León matriculará este año alrededor de 21.600 vehículos, lo que supone una caída del cinco por ciento respecto a las cifras de 2021 y pone de manifiesto la debilidad del mercado, que se quedará de esta manera un 60 por ciento por debajo de las cifras de 2019, el año previo a la pandemia, cuando se vendieron 35.172 unidades. Según vaticina Faconauto esta tendencia se alargará también en 2023 cuando, pese a que se registrará una ligera mejoría, en la Comunidad sólo se matricularán 24.500 coches.

Así lo denunció este viernes la patronal de los concesionarios en el transcurso de un encuentro de los principales grupos de concesionarios de Castilla y León organizado junto a CEOE Valladolid, en el que se puso de manifiesto la “importancia” del sector, que supone un 10,5% del PIB en España y uno de cada diez empleos. Datos que preocupan, según explicó el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, quien señaló que la caída acumulada hasta mayo en la Comunidad es del 23,4%, con 8.400 matriculaciones, más del doble que la media española, del 11%. En todo caso, Faconauto confía en que al mayor número de ventas habituales en el segundo trimestre se sume también una bolsa de vehículos ya adquiridos pero no entregados, y por tanto, no matriculados, en los últimos meses.

Pérez sostuvo que Castilla y León es un “reflejo” del comportamiento del conjunto del mercado nacional, que durante este ejercicio “lo está haciendo peor de lo esperado”, algo que ha llevado a Faconauto a corregir de nuevo su previsión de ventas a la baja.

Para la patronal hay tres situaciones que explican esta situación. En primer lugar, el sector mantiene el impacto de la crisis de los microchips y la consiguiente falta de oferta. A esto se añade en los últimos meses un “debilitamiento de la demanda, ya que las familias sienten que el contexto, con una recuperación económica en suspenso por las consecuencias de la guerra de Ucrania, el incremento de la inflación y los precios de los carburantes no es el mejor para adquirir un vehículo y retrasan su visita a los concesionarios”. Finalmente, la “incertidumbre” del comprador respecto a qué tecnología elegir en el actual contexto de descarbonización de la automoción también está desmovilizando muchas ventas.

En este sentido, Pérez llamó la atención para no estigmatizar al consumidor al 98 por ciento de consumidores que adquiere vehículos de combustión a pesar de la normativa europea que prohibirá su circulación en 2050. A su juicio, en 28 años habrá que cambiar 26 millones de coches de esta tipología en España, algo impensable “con las ventas actuales porque habría que empezar ya”.

Aunque destacó que Castilla y León es una de las comunidades que mejor ha agotado los fondos del Plan Move, reivindicó a la Junta que articule ayudas para mejorar la adquisición de vehículos de combustión como han implantado otras comunidades, “más en un territorio con tanto peso del sector”, y que serán necesarias para poder mantener las ventas y el empleo. De hecho, el presidente de Faconauto sostuvo que para asegurar los puestos de trabajo actuales en concesionarios en España, 5.000 en Castilla y León, sería necesario matricular entre 1,2 y 1,5 millones de vehículos, cuando la cifra actual es de 900.000 unidades. Este tipo de establecimientos facturan en la Comunidad 1.380 millones de euros al año.

Entre algunos de los puntos de incertidumbre, Gerardo Pérez alertó sobre la puesta en marcha de las zonas de bajas de emisiones en las ciudades (ZBE), que “prohíben el acceso al centro en coche de quienes tienen menor poder adquisitivo, dado que no pueden permitirse comprar un coche”.

Transición del sector

En el transcurso de la jornada, en la que también participó la presidenta de CEOE Valladolid, Ángela de Miguel, se analizó la triple transición que está viviendo el sector de la distribución y reparación de vehículos: digitalización y nuevos canales de venta de vehículos, transición ecológica y cohesión territorial de la nueva movilidad. Al respecto, Faconauto indicó que es «esencial salvaguardar» la actividad de los concesionarios.

También abogó por incrementar los puntos de recarga para vehículo eléctrico con el objetivo de llegar a 15.000 en Castilla y León y 350.000 en España, cuando actualmente hay 350 y 19.000, respectivamente, un escenario que también supone un “freno” para la venta de vehículos, según denunció Gerardo Pérez, quien también reclamó aumentar la capacidad eléctrica para cargas rápidas entre ocho y diez minutos.

Para la patronal de los concesionarios, la transición ecológica del sector pasa por abordar una nueva fiscalidad del automóvil, que “sería verde y que estaría vinculada al uso y no a la posesión del vehículo”. Esa transición pasa también por que el vehículo eléctrico llegue a una base más amplia de ciudadanos.

Igualmente, Faconauto alertó de que la transición digital, energética y ecológica ha empujado a los fabricantes de vehículos a “cambiar las reglas de juego” y algunos quieren “prescindir unilateralmente de sus redes de concesionarios”. Por eso reclamó para los concesionarios “seguridad jurídica” para que las inversiones “no caigan en el vacío y para evitar la destrucción de puntos de venta”. “Proteger a empresas españolas como los concesionarios es clave para el empleo de miles de familias. Necesitamos un gobierno y unos representantes políticos que nos escuchen, nos entiendan, nos apoyen y con los que podamos trabajar codo con codo porque los empresarios españoles somos una de las columnas vertebrales del país”, dijo Pérez.

Faconauto es la patronal que integra las asociaciones de concesionarios oficiales de las marcas de turismos, vehículos industriales y maquinaria agrícola presentes en el mercado español. Representa los intereses de 2.022 concesionarios, entre los que se encuentran los de las principales marcas de maquinaria agrícola. Estas empresas generan 152.000 empleos directos, una facturación de 36.000 millones y representan el tres por ciento del PIB.