Una mujer prepara la habitación de una casa rural para la llegada de los huéspedes. / NEREA LLORENTE
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“Sin movilidad no hay turismo”, recuerdan los propietarios de alojamientos rurales, quienes viven unos meses de actividad “cero” o mínima y no quieren hacerse ilusiones frente a la llegada de la Navidad y fin de año mientras no se anuncie la flexibilización de las restricciones por la pandemia.

El presidente de la Asociación de Profesionales de Turismo Rural (Autural), Francisco Parra, explica en declaraciones a Efe que la actividad del sector está directamente ligada a la “inseguridad sanitaria y económica” provocada por el coronavirus, como muchos otros sectores, y, mientras no haya movimiento de viajeros, “el turismo no tiene ninguna perspectiva de salir adelante”.

“La inseguridad sanitaria y económica no nos permite ser optimistas. Todos estamos expectantes. Expectantes y asustados, porque estamos perdiendo muchas fichas”, resume Parra, quien asegura que cerca del 20 % de los alojamientos rurales ha decidido cerrar de forma permanente al no ver una “calle de salida”. La llegada de festividades como Navidad y fin de año no son motivo de esperanza pese a que desde el sector perciben que el viajero quiere salir “sí o sí”.

Sí que registran un aumento del viajero de proximidad, aquellos que quieren seguir optando por el turismo rural dentro de su misma provincia o comunidad autónoma, pero en general ha habido “un parón radical” en la actividad de las casas rurales. Este cierre de actividad “memorable”, como lo define Parra, no es solamente una pérdida para los alojamientos, también lo es para el entorno rural en general.

“Si nuestras casas cierran, hay menos viajeros y los viajeros son consumidores de todo”

“El entorno rural pierde activos importantes porque somos una forma de mantenerlo. , de alojamiento, de gasolina, de la panadería, la farmacia”, expone el presidente. Y este parón es también un palo en las ruedas de la reactivación poblacional del territorio, ya que, si había jóvenes que se planteaban gestionar una casa rural, ahora dudan.

“El relevo generacional está más desanimado, se desincentiva el relevo si la situación es tan complicada e insegura como la que tenemos”, resume Parra. La plataforma de reservas EscapadaRural.com registra a estas alturas unas previsiones de ocupación para Navidad (del 25 al 27 de diciembre) que rondan el 23 % de ocupación media en España, con Cataluña, País Vasco y Navarra como las más buscadas, en base a las prereservas identificadas por la web tras encuestar a cerca de 9.000 establecimientos.

En lo que respecta a Nochevieja, la ocupación media prevista es del 40 %, con Comunidad Valenciana, Cataluña y Navarra en los tres primeros puestos. “Estas cifras muestran que el viajero tiene la intención de salir y tiene la esperanza, sobre todo en fin de año, de poderse mover, pero luego hay comunidades autónomas, como es el caso de Cataluña, que ya nos han anunciado que no podremos salir hasta enero”, lamenta la portavoz de la plataforma, Empar Baños.

En general, desde el sector vne cómo los principales puentes y festividades del año han pasado frente a sus ojos sin apenas obtener beneficios (o ninguno), mientras ven a un viajero que sí que quiere salir. En la casa rural La Pandela, en Las Herrerías (León), observan cómo la ampliación de las restricciones en la comunidad autónoma ha paralizado sus reservas y ha aumentado sus cancelaciones, en un contexto en el que “nadie se atreve a viajar”.

“Nosotros teníamos reservas para el puente de diciembre y teníamos todo completo. Sin embargo, se ha cancelado prácticamente todo”, comenta la propietaria, María Vecerdea, sobre este alojamiento situado en pleno Camino de Santiago. En la misma línea se pronuncian en el alojamiento Can Llobet, en Capmany (Girona), y reconocen que sus reservas también están prácticamente paralizadas.

“En cuanto se acerca la fecha de una reserva, te la cancelan”

“Las reservas de gente de fuera se han paralizado. En cuanto a las reservas del cliente catalán, que es el que teníamos hasta hace unos días hasta que han entrado las nuevas restricciones, también lo hemos perdido”, explica el propietario, Xavi Rodà. Sus perspectivas de cara a la llegada del fin de año tampoco son halagüeñas: “en cuanto se acerca la fecha de una reserva, te la cancelan”, y hasta que no abran ni que sea el movimiento entre provincias están paralizados.

Reconoce que la temporada de verano fue “muy buena”, lo que les permite aguantar en estos meses sin actividad, pero si la situación se mantiene entrado el 2021, tendrán que plantearse qué hacer, siempre con la idea de intentar no cerrar esta casa rural habilitada hace 15 años. Rodà coincide con las valoraciones generales del sector, que sabe que, en cuanto se levanten las restricciones, “las perspectivas van a ser buenas”, pero todo depende de unas fechas que todavía nadie conoce.