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La consejera de Sanidad, Verónica Casado, informa sobre la telepresencia. / ICAL

La sanidad de Castilla y León tendrá extendido en el segundo semestre del 2022 el recurso de la telepresencia con 330 equipos, de los que ya funcionan 16 en atención al ictus, y otros 254 estarán en centros de salud de 172 localidades, con el fin de atender al paciente en tiempo real, en línea, y con la intervención de varios profesionales.

Es una herramienta más, dentro de la telemedicina, que no sustituye a la atención presencial, pero que favorece la atención en una Comunidad extensa y dispersa como Castilla y León, ya que acorta el tiempo de desplazamiento de pacientes y sanitarios y propicia una sanidad de calidad, ha explicado la consejera, Verónica Casado.

La titular de Sanidad ha participado este lunes en la jornada “Telepresencia: un recurso que nos acerca“, y que ya está en marcha en la Comunidad, una herramienta que fortalece la relación entre el médico y el paciente, y que permite conectar entre profesionales de atención primaria, entre los de los hospitales, entre ambos niveles e incluso con fuera de la Comunidad.

Se trata de equipos audiovisuales de muy alta calidad, dotados de control remoto y elevadas prestaciones, que se prevé instalar en centros de salud, puntos de atención continuada, hospitales y ambulancias sanitarias.

El paciente es atendido directamente en el centro que corresponda por su enfermera o médico quien puede consultar a distancia a otros profesionales que requiera, quien de forma telepresencial pueden explorar y examinar al enfermo. El profesional que está en remoto puede decidir si el paciente requiere una atención presencial y el propio paciente puede pedir ser atendido también directamente. Ya funcionan para el programa de teleictus del Clínico Universitario de Valladolid y los hospitales de Ávila, Palencia y Zamora.

El coste total de esos equipos iniciales es de 2,3 millones aunque tienen un gasto de mantenimiento anual de unos 90.000 euros.

El director técnico de atención integral de urgencia, cuidados y enfermería, Pedro Arnillas, ha explicado que estos equipos de alta calidad dan la sensación de presencialidad ya que hay un control remoto de la cámara que examina al paciente. Esta herramienta requiere protocolos específicos, el consentimiento verbal del paciente, una adaptación de agendas e integrarlo en la asistencia sanitaria.

La directora general de planificación, Gloria Sánchez, ha detallado que esta herramienta se ha usado con éxito para hacer teledermatología en el hospital del Bierzo, donde sólo hay un especialistas, y que ha permitido ver a 3.600 pacientes en un año y acabar con la lista de espera. También en dermatología, el hospital de Burgos apoya al de Miranda de Ebro con este modelo; el Clínico de Valladolid al de Segovia, y el de Ávila tiene conectada su atención primaria con la hospitalaria. Entre el 60 y 70 por ciento de los problemas que llegan a un primer triaje se pueden resolver de forma telepresencial, ha explicado.

Se trata, en resumen, de un modo de atención en línea y a distancia, que permite la asistencia en tiempo real del paciente por parte de más de un profesional sanitario, de manera presencial, compartiendo vídeo y sonido; y plantea la aplicación de las tecnologías de la comunicación, en concreto equipos de videoconferencia y otros recursos audiovisuales de muy alta calidad técnica, para el diagnóstico y el tratamiento de los usuarios de forma simultánea por profesionales asistenciales en tiempo real y a pesar de la distancia.

La telepresencia supera el concepto de videollamada por cuanto se constituye en un modelo comunicacional que, en el ámbito sanitario, va mucho más que una mera interconexión de los participantes: facilita una interacción en tiempo real, con impresión de presencialidad y sumando, además, la opción de compartir información exploratoria y diagnóstica relevante entre los profesionales sanitarios presentes en la atención al usuario; no sustituye a la atención presencial cuando ésta es necesaria, pero sí que es una potente herramienta para mejorar la capacidad asistencial sanitaria, han explicado desde la Consejería.