La Plaza Mayor a rebosar tras el grito de “¡Cuellaranos, a por ellos!” de miembros de la Banda Municipal de Música, en un sentido pregón que recordó las raíces musicales de la villa. / chantal núñez
Publicidad

LLevan un año esperándolo y eso se palpa en el ambiente. Una semana caótica en la villa, llena de preparativos, dan paso a las fiestas de Cuéllar, que no es que comiencen, es que “explotan”. El viernes se calientan motores en la localidad, y anoche fue momento de encender el alumbrado festivo, de recorrer las peñas oficiales y de disfrutar de la música de Carlos Soto y Cañoneros. Pero lo de ayer es el pistoletazo de salida en su mayor expresión, la explosión de emociones que solo los cuellaranos pueden explicar. El repique de campana del Ayuntamiento convoca a los vecinos a concejo mientras la Virgen del Rosario, que fue trasladada a la Capilla de Santo Tomé el miércoles, vuelve a San Miguel en procesión. Portada a hombros de miembros de las peñas oficiales, la imagen recorre el camino hasta irrumpir el una Plaza Mayor abarrotada que la abre paso. Detrás, nerviosos y visiblemente ilusionados, una corporación municipal que se estrena en estas labores, una Corregidora y unas damas exprimiendo cada instante de esta vivencia.

Y es entonces cuando las miradas se dirigen al balcón del Ayuntamiento. Miles de jóvenes y no tan jóvenes se divierten mojándose, y el vino acaba con el blanco de las camisetas para impregnarlo todo. A pesar de las llamadas al civismo de cada año, este momento de euforia solo frena con la salida al balcón de pregoneros, y más aún con los de este año. Se preveía un pregón muy sentido con esta elección que tan buena acogida tuvo; contar con la Banda Municipal de Música como pregoneros marcaba un punto de inflexión en la historia, y así fue. Al balcón subieron Luis Miguel Pérez y Rubén Darío Valentín para iniciar el discurso, pero se intuía que el resto también iba a participar. Y tras unas palabras, la jota de la banda, que esperaba abajo en su escenario, irrumpió haciendo bailar a toda la plaza al mismo son. Valentín se rememoró a todos los que en tiempos pasados hicieron posible que la Banda estuviera ayer en ese balcón tan significativo. Todos aquellos músicos de Cuéllar que han mantenido la agrupación casi desde el siglo XIX aparecieron en este discurso. Pero también hubo tiempo para la actualidad, para los del “siglo XXI”. Miembros más jóvenes de la banda, desde abajo, reivindicaron el folclore y su responsabilidad de mantenerlo; la Banda tiene cantera más que suficiente, y la música en Cuéllar es un valor seguro. Para terminar, más componentes de la Banda, como Álvaro Zarzuela o Alicia Alcaraz, hicieron alusión a los sentimientos y emociones más profundos que sienten los cuellaranos al oir la jota, al interpretarla. Fueron estos jóvenes los encargados de pronunciar las palabras mágicas, algo que en sus caras ya se vio como una experiencia absolutamente inolvidable. El “¡Cuellaranos, a por ellos!” resonó con fuerza e hizo explotar la Plaza Mayor. El ‘A Por Ellos’, del nombrado Cecilio de Benito, hizo danzar a todos los presentes antes del desfile de peñas.

El alcalde anudó el pañuelo a la Corregidora y Damas, a los pregoneros, y danzó como todos los demás, en un balcón que un día al año se convierte en el lugar con más emociones concentradas de toda una villa. En los balcones aledaños del Consistorio se pudo ver a personalidades de la política provincial y autonómica, pero los verdaderos protagonistas estaban abajo, llenado la plaza. A los cuellaranos les espera hoy su primer encierro y seis días más de fiesta, de vermús, de alegría, jota, orquestas y diversión a raudales, además de una feria taurina muy atractiva .
Cuéllar ya está en fiestas; los cuellaranos ya sí, van “a por ellos”.