Jorge Aranda, autor de 'Cocoroto', disponible en todas las librerías de Cuéllar./ c.n.
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Dicen que las buenas historias nacen de las experiencias personales y la de Jorge Aranda, no literalmente, pero sí ha dado para un cuento.  Natural de Vallelado y recientemente afincado -y feliz- de nuevo en la localidad segoviana, Aranda acaba de presentar su primer cuento infantil, ‘Cocoroto’. De las librerías ha pasado directamente a cientos de hogares, y Cocoroto es ya la historia preferida de muchos niños de la comarca; y sigue abriendo fronteras, así que pronto hará nuevos amigos en este trepidante viaje.

Cocoroto, como explica su autor, es un pollito que cuenta una historia muy simple pero llena de contenido: el físico y ciertas características no son importantes, ni una prioridad sobre la que juzgar. Pequeño pero obstinado y valiente, el pollito da una lección a todos sus amigos y deja abiertas las puertas del cuento para que los padres puedan enlazarlo con los problemas cotidianos de los niños. Cocoroto permite ponerse en la piel de muchos papeles, tanto de alguien que supera sus limitaciones como en la de aquel que limita a los demás, siempre con la misma moraleja: la ayuda y la superación.Si a una historia llena de mensaje le añades las ilustraciones del malagueño Juanjo Jiménez, es más fácil que Cocoroto esté volando rápido entre los primeros lectores. Al pollito le acompañan sus amigos, distintos, un elefante y una jirafa, que con sus cualidades no conseguirán sacarlos de una jaula. Mientras , Cocoroto sí lo logrará, “porque a pesar de su tamaño, no es tan pequeño”, como explica su autor. Y es que el mensaje está muy claro y no necesita un final apoteósico para que los niños se distraigan de lo importante: consciente de sus limitaciones, Cocoroto también lo es de sus innumerables virtudes.

Así que en una sociedad en la que la falta de valores verdaderos sufre un poco de crisis, un pequeño pollito ideado por Jorge Aranda llega a recordar que a veces, en lo simple está la grandeza. La historia surge en la cabeza de este informático natural de Vallelado que ha vivido en lugares tan idílicos como Palma de Mallorca, pero que no cambia las puestas de sol frente al mar por las del monte de Vallelado. Por eso, en cuanto tuvo oportunidad, volvió al pueblo. No le frenaron esos “¿estás loco?” de los amigos que hizo por el camino, porque su deseo era volver con su familia al corazón de Segovia. Sus hijos de cuatro y un años y sus tres sobrinos le han cambiado su pasión, leer, por contar historias y cuentos. No les gusta el cuento tradicional y le piden personajes a su elección, así que Jorge empieza a crear piratas, dragones o lo que surja. Afirma que alguna “siempre les cala”, y el año pasado, en una sesión de lectura de cuentos tradicionales del colegio, su hijo mayor le propuso contar ‘Cocoroto’; no era un clásico, pero el empeño de su hijo le llevo a relatar la historia del pollito delante de todos los niños del colegio de Vallelado. El cuento gustó tanto que quiso hacerlo real, en papel, para regalar a sus hijos y sobrinos. “Pensé que se quedaría en la familia y está teniendo muchísima acogida”, comenta Aranda, al que han llamado de colegios y guarderías en las que se usa el cuento. El autor ha escrito siempre pequeños relatos que, reconoce, han quedado en el cajón, y esta nueva aventura de literatura infantil impulsada por su familia ya le ha animado a escribir más; tiene escrito el próximo, y calcula otro más, dejando margen a este y cambiando por completo la ambientación y los  personajes.

Está publicado con Amazon ante un mundo editorial en el que no es fácil hacerse un hueco, aunque tu historia guste a varias, como le ha pasado a Aranda. “Todas han estado interesadas pero para un escritor novel de un cuento infantil, juegan con cláusulas un poco abusivas”, reconoce. Así que optó -como muchos autores actuales- por Amazon, donde controló el ilustrador y todas sus condiciones hasta llegar al resultado ideal: un cuento muy llamativo tanto por fuera como por dentro. Ahora, todas las librerías de Cuéllar , Íscar y comarca lo venden, además de la plataforma internacional.

SENTIRSE EN CASA Cocoroto ha sido fruto de casualidades, de la necesidad de contar historias y de escucharlas, porque estas funcionan mejor que cualquier imperativo en el público diminuto. Pero Jorge Aranda reconoce que ha sido clave la vuelta al pueblo. Desde hace 18 años fuera, “siempre hemos querido volver a casa, y mi casa es Vallelado”, explica hablando de su familia. Así, en su hogar, ha encontrado “el sitio idóneo y el momento para que Cocoroto se haya hecho realidad, el paréntesis necesario para hacerlo, sentirme en casa”. El autor defiende el pueblo, su vida, y va más allá de todas las acciones mediáticas que se llevan a cabo ahora contra la despoblación, que es un hecho, pero no como lo muestran. Además de los servicios o las  acciones de las instituciones, defiende la libertad para educar a sus hijos en el pueblo, el trato cercano con los vecinos; “cualquiera le da la mano a mi hijo y le enseña algo, le lleva a descubrir el mundo, impensable en una ciudad”, comenta. Hay carencia de ayuda a los pueblos para fijar población, cuando es el sueño de muchos, y por eso reclama esa ayuda real. “La vida en el pueblo con niños es mucho más fácil”, indica. Así, este regreso ha sacado de la jaula a Cocoroto, que ahora disfruta de la libertad, en el pueblo.