La estrategia de economía circular aboga por la sostenibilidad

El objetivo planteado es reducir el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía

La estrategia de economía circular de Castilla y León aboga por un cambio de del modelo de producción que suponga un menor consumo y desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía, para hacer una comunidad libre de emisiones de carbono, con un uso eficiente de los recursos, además de que supone una oportunidad para modernizar y hacer competitiva la economía y afrontar la emergencia climática.

Objetivo en consonancia con los planteamientos realizados por el Parlamento Europeo, que esta misma semana ha pedido que el plan de acción para la economía circular presentado por Bruselas sea más ambicioso y contemple objetivos vinculantes en materia de huella ecológica por el uso y consumo de materiales.

Según los datos estadísticos del año 2019, en Castilla y León se reciclaron más de 22.000 toneladas de residuos plásticos, más de 30.000 toneladas de papel y cartón, más de 11.000 toneladas de metales y casi 51.000 toneladas de vidrio.

Por eso, desde la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, su responsable, Juan Carlos Suárez-Quiñones, siempre ha animado a las empresas de la Comunidad “a sumarse a las buenas prácticas en la eliminación de residuos y a contribuir a la economía circular” porque no puede continuar el planteamiento de la economía en línea donde predomina la cultura de “usar y tirar” ya que se está poniendo en peligro la prosperidad de generaciones futuras..

“La economía circular ha llegado para quedarse. Es la gran oportunidad para modernizar y hacer competitiva nuestra economía y gracias a ello poder afrontar la emergencia climática”, ha aseverado Suárez-Quiñones, quien ha apelado a la necesidad de ser “ambiciosos” para poner todos los recursos financieros públicos y privados y todo el talento, conocimiento e innovación para en 2050 “lograr una economía plenamente regenerativa, circular”

Se trata de que haya una buena política ambiental, en la que no haya residuos, sino nuevos recursos generados del desecho de otros bienes y servicios, que esos residuos pasen a tener una segunda vida.

La Estrategia de Economía Circular de Castilla y León parte del compromiso de la Junta de cumplir con los Objetivos del Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas expresado en las directrices regionales de implementación de la Agenda 2030. Por ello, la pretensión es que toda iniciativa y política pública que se desarrolle tenga presente un enfoque de sostenibilidad económica, social y medioambiental.

Los retos pasan por reducir la intensidad en el uso de recursos naturales y energía de la economía regional, a través de la innovación y el ecodiseño; fomentar la incorporación de criterios ambientales y de economía circular en la contratación pública así como impulsar los mercados de materias primas secundarias, la reutilización y el desarrollo de servicios desmaterializados.