El Consejero de Economía y Hacienda presenta la contabilidad del segundo trimestre. / Leticia Pérez

La mala cosecha y la caída del consumo de los hogares han desacelerado la economía de Castilla y León, que en el segundo trimestre del año creció un dos por ciento, frente al 4,6 del primer trimestre, lo que hace que la variación intertrimestral sea un 0,2 por ciento negativa en este periodo, según revelan los datos de la Contabilidad Regional de Castilla y León.

El consejero de Economía y Hacienda y Portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, que durante la presentación de los datos destacó que la economía autonómica continúa creciendo por encima de la media nacional (1,8 por ciento) y de la Unión Europea (0,5 por ciento), también reconoció que la Comunidad, como el resto de España, han entrado en una etapa de desaceleración económica.

Explicó que las “prudentes” previsiones de crecimiento que realizó la Junta en la elaboración de los presupuestos (1,6 por ciento) se cumplirán, dado que el crecimiento en el primer semestre ha sido del 3,3 por ciento. También descartó que, a pesar de la mala situación del sector primario, la economía autonómica pueda caer en recesión, aunque si adelantó que los ritmos de crecimiento serán menores que los alcanzados en los últimos trimestres.

El consejero puso en valor la buena situación del comercio exterior de la Comunidad, con Castilla y León al frente del incremento de las exportaciones en el conjunto de España con una subida del 2,2 por ciento, así como la buena marcha del sector industrial, que fue el tercero que más incremento su valor con un alza del 2,4 por ciento.

El consejero recalcó que el paro, en términos interanuales, desciende a un mayor ritmo que en el conjunto de España, a pesar de partir de una tasa más baja.

La mala cosecha provocó que el sector primario registrara en el segundo trimestre de 2023 un descenso interanual del 9,6 por ciento y del 8,8 por ciento intertrimestral, mientras que el gasto de los hogares, en términos reales, pasó del 2,6 por ciento del primer trimestre al 0,7 por ciento provocado, según indicó Carriedo por la pérdida de poder adquisitivo de muchas familias que ha generado la subida de la inflación y de los tipos de interés.

Esta mala evolución se vio compensada con el crecimiento de la industria, la construcción y el sector servicios. La industria aumentó en el segundo trimestre un 2,4 por ciento, frente al 7,7 por ciento del primero. El sector de la construcción anotó una variación interanual del 3,3 por ciento, dos décimas más que en el anterior, y el conjunto del sector servicios registró en el segundo trimestre un crecimiento interanual del 2,7 por ciento, frente a la subida del 5,1 por ciento del trimestre anterior. Aquí las actividades de comercio, transporte y hostelería crecieron en menor medida que en el periodo precedente mientras que las de administración pública, educación y sanidad aumentaron de forma superior.

 

Empleo

El empleo también reflejó una variación interanual positiva del 0,4 por ciento, aunque dos décimas menor que en el trimestre anterior, con una mayor contracción en el empleo del sector primario y un mayor crecimiento en el de la industria y la construcción. Con respecto a la agricultura y ganadería, Carriedo argumentó que la situación es “preocupante” dado que desde que 2020 se cerrara con un crecimiento del 21,5 por ciento, el sector primario acumula caídas sucesivas -un 10 por ciento en 2021 y un 12,7 por ciento en 2022-.