Mercedes Martín asistió ayer a la VIII Feria del Queso de Cabra y la VI Feria del Pimentón de Candeleda. / Europa Press
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La delegada del Gobierno en Castilla y León, Mercedes Martín, llama a afrontar la despoblación como “principal problema al que se enfrenta Castilla y León”, por lo que “es urgente hacer algo para evitarlo”.

“Muchos pueblos se acercan al abismo de la nada y es urgente hacer algo para evitarlo”, insistió ayer durante su visita a la VIII Feria del Queso de Cabra y la VI Feria del Pimentón de Candeleda (Ávila), que finaliza hoy en la localidad abulense.

“Desde la transversalidad, todos los ministerios, todas las instituciones, todos los sectores, todos los habitantes debemos implicarnos en esta batalla”, aseveró, según informa Europa Press.

Por otra parte, dio la enhorabuena al Ayuntamiento de Candeleda por “mantener unas tradiciones, casi unos rituales, tan importantes en la historia de nuestra civilización y cultura como son estos encuentros de mercaderes, de productores”, en “una feria que trasciende los límites del municipio”.

Para la representante del Gobierno estatal, “el sector primario es básico en el entorno rural”, por lo que aboga por “mimar a agricultores y ganaderos” y señaló la feria como “buen ejemplo del camino a seguir”.

Martín recordó que el sector primario, la agricultura y la ganadería, ocupa a “una quinta parte de la población activa”. En el caso de Candeleda, la tradición agrícola y ganadera supone en torno al 15% del Producto Interior Bruto (PIB) del municipio, según señaló y recoge la agencia Efe.

Por ello, hizo referencia a la “necesidad de seguir apostando por la agricultura y la ganadería” en una localidad que en los años sesenta llegó a contar con cerca de 7.400 habitantes, mientras que ahora se encuentra prácticamente en los 5.000.

La delegada hizo un llamamiento a ensalzar “los productos diferentes”, como los quesos de cabra y el “oro rojo” de los candeledanos, “internacionalmente reconocidos”.

Sostiene Martín que “estas ferias con tan cargado matiz gastronómico tienen, además de la importancia histórica, un componente de desarrollo de la industria agroganadera y de mejora de la calidad de los productos de consumo de ella derivada”, destacando la necesidad de la profesionalización.