Dos sanitarias, en la entrada principal del Hospital General./ NEREA LLORENTE
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El sindicato Comisiones Obreras, basándose en un estudio propio hecho a raíz de la crisis del Covid, ha advertido que “no es recibo” que el sistema sanitario público de Castilla y León tuviera en 2019 menos profesionales que en 2011, concretamente 520 menos, lo que se ha puesto en evidencia con la pandemia.

El estudio titulado ‘Radiografiando el sistema sanitario público en Castilla y León’ ha observado enormes diferencias entre lo presupuestado y lo gastado en la sanidad pública de Castilla y León y, así, en 2011 y 2014 el gasto fue menor que el presupuesto como consecuencia de los recortes.

En formación sanitaria especializada el estudio reconoce que todas las comunidades autónomas han tenido un importante crecimiento en cuanto a la oferta de plazas. Pero, a pesar de este incremento, es insuficiente el número de plazas para cubrir las numerosas jubilaciones que en un futuro cercano se van a producir.

Además, Castilla y León tiene el porcentaje más alto de médicos mayores de 60 años, un 25,7%.

LOS NÚMEROS

El gasto sanitario público en relación al PIB y por habitante en Castilla y León no se encuentra en una mala posición con respecto al resto de comunidades, pero en 2018 era inferior al que se destinaba en 2010.

El ratio de gasto por habitante no es suficiente ni el adecuado en Castilla y León cuando se trata de una comunidad ‘penalizada’ por la dispersión geográfica y el envejecimiento de la población.

Aunque no considera elevado el uso del concierto con la sanidad privada, por debajo de comunidades como Madrid, Valencia y Cataluña, en las urgencias y emergencias se ha producido un importante proceso de externalización.

Para CCOO, en Castilla y León han fallado las inversiones cuando en 2010 este capítulo estaba bien presupuestado, para caer en 2012 y 2013 y situarse en 2019 con un 38 por ciento menos que hace nueve años, por lo que es falta de inversión en tecnología y producción se ha acusado en la crisis del Covid-19

Las camas hospitalarias se han reducido también y en 2018 el número de camas por 1.000 habitantes en Castilla y León era de 2,67 y en el periodo 2010-2018 se han perdido 486 camas.

En listas de espera quirúrgicas, el número de pacientes por 1.000 habitantes en 2012 era de 24, mientras que en 2018 subió a 51, con un incremento del 50%, y en las de primera consulta en especialista en 2012 era de 39 días seis años más tarde llegó a los 62 días.

El análisis realizado reclama que para determinar los recursos sanitarios de Castilla y León se tenga en cuenta la dispersión geográfica, el envejecimiento y la despoblación progresiva, por lo que deben ser mayores que los de otras comunidades autónomas.