La Conferedación Hidrográfica del Duero afirma que esta campaña se inicia con más normalidad que la de 2017.
La Conferedación Hidrográfica del Duero afirma que esta campaña se inicia con más normalidad que la de 2017. / E.p.
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La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) afronta la campaña de riego que comienza hoy, con “normalidad” aunque con un llamamiento a los consumidores a usar este recurso escaso de la forma “más responsable y eficiente posible”. Así lo aseguró el director técnico de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Alfredo González, quien, en declaraciones a los medios con motivo del inicio de la campaña de riego, destacó que esta temporada se inicia “con mucha más normalidad” que en 2017, ya que los niveles de los embalses superan a los del año anterior en un 10 por ciento, con lo que rozan “casi casi” la normalidad que responde a los volúmenes medios.

Tras recordar que la cuenca del Duero está en la actualidad al 70 por ciento, tres puntos por debajo de la media del 73 por ciento, González significó también que en esta ocasión la distribución del agua es más regular que la que se afrontó en 2017, que fue “muy irregular” con niveles de algunos embalses que “enmascaraban” los déficit de otros aquejados por una sequía “muy fuerte”.

Dicho esto, reconoció que, aunque la situación de la mayoría de los sistemas está “bastante bien”, todavía hay alguno “más bajo”, con especial atención al Pisuerga-Bajo Duero que se mantiene, “de momento”, en los niveles de 2017, el Carrión o el Órbigo, que está “algo flojo”, pero cuyas reservas se pueden revisar al alza ya que todavía hay nieve en las montañas y se prevén más lluvias por lo que son susceptibles de “mejorar un poco”.

Tras bromear sobre que haría falta tener una bola de cristal para saber cómo evolucionará la meteorología en los próximos meses, sí explicó que de producirse un comportamiento normal para abril y mayo el sistema del Pisuerga, que ahora almacena 160 hectómetros cúbicos, sumaría 40 en abril y otros 26 en mayo, más del 50 por ciento del total que contiene al inicio de la campaña.

“Los otros están mejor y se acercan a la tranquilidad”, aseveró el director técnico de la CHD, quien advirtió de que esta situación de mayor normalidad no debe llevar al consumo indiscriminado de agua. No obstante, consideró también que las recientes lluvias han evitado que haya “mucha ansiedad” para empezar a regar las tierras el mismo 1 de abril, una necesidad que sí se vio en la campaña de 2017.

Preguntado por el objetivo de la CHD para gestionar y planificar el agua en esta campaña de riego, González recordó que ya se han llevado a cabo reuniones con comunidades de regantes ya que “la gente —también ha mencionado al órgano de cuenca— todavía estaba muy asustada” con los efectos de la sequía y por el reparto del agua.

Aprovechamientos

El director técnico de la CHD abogó también por aprovechar lo aprendido con la experiencia de 2017 cuando hubo que trabajar con poca agua y conseguir mayores niveles de eficiencia. Según ha explicado, hubo “algunos cultivos” en los que se pudo comprobar que incluso evolucionaban mejor con menos agua. “Hay que aprovechar la experiencia de los consumos ajustados, de las dotaciones consensuadas con las comunidades de regantes”, reflexionó el director técnico del órgano de cuenca en un llamamiento a todas las partes para trabajar para que el agua almacenado en septiembre no alcance niveles muy bajos.

Finalmente, se mostró convencido de que este año no se producirá la guerra del agua que se vivió en 2017 entre los regantes del bajo Duero en Valladolid y los de Soria, que rechazaron ceder su agua sobrante a los primeros, y reconoció que nadie puede estar satisfecho por el resultado de este asunto. En su opinión, el problema partió de que la dotación de agua no se aprovechó en el momento adecuado por lo que ha insistido en su mensaje de una adecuada planificación del recurso.