Ibáñez, en su aislamiento tras el positivo: “Se me va a hacer largo”

El consejero de Presidencia se recupera en casa del Covid-19 y reconoce notar síntomas de mejoría

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El consejero de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Ángel Ibáñez, en su casa.
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El consejero de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Ángel Ibáñez, cumplió su primera semana de aislamiento en una habitación de su casa tras dar positivo en el análisis de coronavirus, y lo hace “contento” por haber superado ya la fiebre alta, pero con la sensación de que se le va a hacer “largo”.

Su situación, como la de todas las personas infectadas que se encuentran en aislamiento para prevenir contagios a familiares, es especial respecto al confinamiento de ciudadanos libres del virus o que al menos están sin síntomas, ya que tienen más limitado el contacto con los suyos dentro de su casa en Burgos.

En una entrevista telefónica, Ibáñez explicó que le ayudó mentalmente retomar a la actividad de gestión del Gobierno autonómico, con iniciativas centradas en el posible retorno de ciudadanos de Castilla y León que se encontraban de viaje en Baleares y Canarias en el momento de la limitación de la movilidad por el coronavirus.

Sobre este asunto, explicó que las gestiones con los gobiernos balear y canario avanzan en el sentido de que pese a tener que abandonar los hoteles no quedarán desamparados, aunque las medidas están condicionadas por la emergencia de otras situaciones, especialmente la atención sanitaria.

Ha confiado en que en los próximos días pueda haber avances para dar una situación de estabilidad a los castellanoleoneses que se encuentran en Canarias y Baleares, cuyos gobiernos han trasladado un mensaje de “tranquilidad” en este sentido.

Otro de los frentes que tiene abiertos en su gestión diaria desde casa es la organización del reparto de material de protección (mascarillas) entre los grandes ayuntamientos y diputaciones, a los que el miércoles comenzó a llegar el envío de hasta 11.000 mascarillas a través de las Delegaciones Territoriales de la Junta, que fueron donadas por empresas y particulares tras el llamamiento de la Administración el pasado domingo.

Esto es un indicador positivo, ya que estos envíos están limitados por la “prioridad absoluta” que hay para entregarlo a los hospitales e instalaciones sanitarias, aunque Ibáñez explicó que la Junta está “removiendo Roma con Santiago…y con China” para acceder a la compra de nuevo material.

Protocolos

Desde el punto de vista personal, el consejero reconoció que se toma su situación, expuesta a los medios de comunicación por tratarse de un cargo público, como un espejo de “responsabilidad” involuntaria, ya que “no soy ejemplo de nada, pero sí tengo que ser el primero en cumplir” con las normas de aislamiento establecidas.

Ha detallado que cumple a rajatabla el protocolo sanitario establecido, por el que estuvo tomando paracetamol cada seis horas y por el que recibe llamadas de control sanitario cada 48 horas para observar la evolución, con un reporte de síntomas que ahora está más rebajado. Esperará indicaciones para los próximos días.

“Se me va a hacer muy largo”, confesó sobre su día a día, que una vez superado lo peor de la fiebre y los dolores está marcado por el trabajo y por los contactos a distancia con la familia, su mujer y sus dos hijas, a través de un “largo pasillo” en la mayoría de los casos.

Sobre este contacto, reconoció también que le reconforta “sentirlas” ahí, ya que oye las voces de sus hijas, centradas ya en las tareas del colegio y en pasar los días lo más entretenidas posible.

Lo que le sorprendió es la visión que ha generado su caso entre algunas personas, que piensan que “esto es el ébola o algo así”, y para rebajar la tensión ha trasladado el mensaje de que en la mayor parte de los casos, como en el suyo, los síntomas son leves y se superan en unos días.

Sobre el origen de su contagio, se refiere a su viaje a Madrid para reunirse con la ministra de Política Territorial, Carolina Darías, quien posteriormente dio positivo en coronavirus, y bromea con que, justo un día después coincidió en Valladolid en un acto con el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y le tendió la mano para recibirle.

“Me puso el codo”, explicó entre risas para recordar que Mañueco le puso cara de “no, no, no” y optó por la forma de saludo que se hizo común en esos días de incertidumbre.