El precio de los terrenos agrarios continúa su tendencia bajista

Las directivas que llegan de Bruselas, suprimiendo cada vez más ayudas, fomentan la rebaja del valor, a lo que también se suma la despoblación y los desarrollos urbanísticos.

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La Administración agraria, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, con datos elaborados por las consejerías de Agricultura de las comunidades autónomas, publicó recientemente la encuesta sobre los precios de la tierra en 2009, período donde se registró una caída media del 4,6%, estableciéndose el de una hectárea para usos agrarios de unos 10.465 euros.

En un campo tan dispar como el español, donde lo que se pide por una hectárea de terreno de labor o de plantaciones pueden ir desde los 265.000 euros de las explotaciones plataneras en Canarias a los 700 euros de un pastizal de secano en Aragón, pasando por los 60.000 euros de una plantación de cítricos, hablar de estimaciones medias resulta estéril.

Es preciso ir a un análisis mucho más centrado sobre el valor de la tierra en una zona o en un determinado cultivo. El precio de la tierra tiene, en la mayor parte de los casos, una relación muy directa en función de las condiciones de cada lugar, la existencia o no de profesionales, por la incorporación o no de jóvenes, la edad de los agricultores en activo…

Puede haber una zona donde haya demanda, y otra donde haya que buscar a lazo compradores, tratándose de un mismo cultivo, y superficies de terreno similares y con precios muy diferentes. Sin embargo, los datos de la encuesta de la Administración en los últimos años tienen un gran interés por lo que significan de marcar tendencias y su relación con la evolución de la PAC, los mercados y, en definitiva, la rentabilidad.

El informe también indica que la caída de los precios de la tierra en 2009 no ha sido un hecho aislado o que haya venido por sorpresa. La bajada del 4,6% es una continuidad del recorte del 0,9% que se produjo en 2008 y, según los números iniciales sobre los que trabaja la Administración, se trata de una evolución que siguió en 2010. En consecuencia, nos hallamos en una fase de recortes, que se han . producido en todas las producciones, en todas las tierras de cultivo y en todas las comunidades, con la única excepción del País Vasco. En las dos últimas décadas, los precios han tenido muchas oscilaciones al alza y a la baja y, en la actualidad, van a menos.

Asimismo, hay que tener en cuenta que juegan un papel importan diferentes factores, unos relacionados con la propia actividad agraria, y otros ajenos al sector. En primer lugar, existe una clara influencia de la PAC. Hubo subidas importantes, entre un 11% y un 13%, en los primeros años del ingreso en la UE, 1985/86 a 1989, cuando se inicia la aplicación en España de algunos precios y ayudas comunitarias. Bajaron en los 90 ante los interrogantes que planteaba la reforma de 1992. Sin embargo, la decisión comunitaria en esa reforma de aprobar una la rebaja y compensar los mismos por ayudas directas, se tradujo en fuertes subidas.

Esa política, junto a nuevas reducciones de los precios y mecanismos de regulación de los mercados, se amplió en la reforma de 2000. Hoy, los interrogantes sobre la próxima reforma han vuelto a poner a la tierra en el punto de mira de la rebajas. También han jugado un papel muy importante en el comportamiento de los precios de las tierras, las reformas de las Organizaciones Comunes de Mercado aprobadas en estas décadas, como son los casos del viñedo-reconversión-arranque, remolacha-tierras de regadíos, olivar, etcétera.