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Carlos Fernández Carriedo e Isabel Blanco. Miriam Chacón / ICAL

El PP mantiene vivas sus aspiraciones de gobernar Castilla y León en solitario y de presidir el Parlamento autonómico, para lo que asume que necesita el apoyo externo de otras fuerzas políticas, ante las que sigue con la «mano tendida» y sin entrar en la confrontación con Vox, crítico con la pretensión de los populares respecto a la presidencia de las Cortes.

«Hablamos de lo nuestro», se ha limitado a decir este martes el portavoz del grupo negociador del PP, Carlos Fernández Carriedo, al ser preguntado por el enfado de Vox ante el anuncio realizado ayer por el candidato popular a la reelección como presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, acerca de que presentarán un candidato del PP a la Presidencia del Legislativo.

En concreto, el candidato de Vox, Juan García-Gallardo, ha afirmado que «el señor Mañueco desprecia e insulta a los votantes de Vox» al hablar de que el PP presentará candidato a presidir las Cortes: «O tiene un pacto con el PSOE o ha renunciado a ser presidente. Con nosotros no podrá contar si no rectifica radicalmente», escribió en su cuenta de Twitter en referencia al plan del PP sobre la Presidencia del Legislativo.

Carriedo, que en ausencia de Mañueco -presente en Madrid en la Junta Directiva del PP pero que ya había anunciado que no participaría en estas últimas reuniones- ha ejercido de portavoz para insistir en que, como balance general, están «contentos» con esta primera ronda de contactos con los partidos que han obtenido representación, mientras que ahora continuarán con las negociaciones con aquellos que han mostrado una mayor disposición a seguir hablando –Vox, Soria Ya, UPL y Cs-.

Sobre la posibilidad de retomar contactos con el PSOE, Carriedo ha afirmado que entienden que los socialistas han descartado ya la posible abstención, que vinculaban a un cordón democrático a Vox, ya que entienden en el PP que el PSOE introduce en la ecuación a otras autonomías y gobiernos municipales.

En el caso de las reuniones mantenidas este martes con Unidas Podemos y Ciudadanos, Carriedo ha valorado que hayan transcurrido en un ambiente «cordial», pero ha distinguido entre la posición rotunda de Pablo Fernández (UP), contrario a la investidura de Mañueco y a la posibilidad de que alguien del PP presida las Cortes, y la postura «no tan tajante» de Francisco Igea (Cs).

Sobre el posicionamiento de Ciudadanos, Carriedo ha afirmado que «sí tienen algunas propuestas encima de la mesa» y ha valorado que dentro de las opciones que existan a la hora de votar la Presidencia de las Cortes votarían «el mal menor», en referencia a evitar que alguno de los procuradores de Vox acceda al cargo.

Precisamente sobre esa primera votación que afrontarán las Cortes y preguntado por el hipotético apoyo de Soria Ya, que serviría al PP para asegurarse la Presidencia frente a una hipotética unión de fuerzas del resto de la oposición para votar al candidato socialista y con Vox en la postura de votar a su propio candidato, Carriedo ha dicho que tienen el «cauce abierto» con los tres procuradores sorianos, pero aún están en una fase de hablar del «programa de actuaciones» y no de «responsabilidades».

«No estamos hoy con la calculadora en la mano», ha resumido Carriedo sobre esta situación y para descartar que en este momento de las negociaciones estén ya analizando estas cuestiones, aunque sí mantienen su postura de presentar candidatura a la mencionada responsabilidad.

También ha reiterado Carriedo que de la Junta Directiva Nacional del PP no va a surgir planteamiento alguno que altere la legitimidad de Mañueco para tener las manos libres en este momento de negociación con los partidos, ya que ha argumentado que tiene el respaldo del mismo órgano, tanto a nivel nacional como autonómico, y también de las propias urnas, en referencia a que el PP fue el partido con más votos.