El cine se consolida como polo de atracción turística en Castilla-León

La dimensión turística de la economía española ha revalorizado en las últimas décadas el poder del como gancho para el mercado cambiante de los viajes. En Castilla-León, iniciativas como las desplegadas por la Burgos Film Commission evidencian un potencial de crecimiento pendiente de explorar, sobre todo para el segmento de personas con mayores inquietudes culturales.

Estos meses se está celebrando el aniversario de El Espíritu de la Colmena (1973), la película dirigida por Víctor Erice hace medio siglo, acontecimiento que vuelve a poner de actualidad la trascendencia de localizaciones como Hoyuelos (Segovia) en la fuerza dramática de las obras cinematográficas. Los paisajes y espacios que aparecen en los filmes de calidad han subido de cotización en los últimos tiempos y todo apunta a que se trata de una veta sin explotar entre los alicientes de un sector económico que es hoy el ser o no ser del crecimiento en las regiones.

El cine se consolida como polo de atracción turística en Castilla-León

La puesta en valor de las localizaciones supone un trabajo que favorece la elección de unos lugares determinados entre los distintos destinos de rodaje posibles. La selección de una localidad determinada importa no solo por los beneficios económicos directos de la propia filmación, sino también por las consecuencias posteriores tras la exhibición de las películas. España se ha consolidado hoy como segundo clasificado en el ránking de los destinos turísticos del mundo. Una vez situados desde hace tiempo en los puestos de honor, resulta imprescindible avanzar en opciones de mejora ya que el mundo audiovisual se erige como escaparate turístico de primer orden.

El cine se consolida como polo de atracción turística en Castilla-LeónLas iniciativas proliferan en cada rincón del orbe. Empezando por las antípodas, Nueva Zelanda se ha beneficiado de ser el escenario de películas como El Señor de los Anillos y El Hobbit (ambas trilogías muy rentables). Pasando del celuloide a las series de televisión (la última fiebre en términos de imagen), Juego de Tronos ha impulsado también a miles de seguidores a ver con sus propios ojos los escenarios que modelan la trama. Y, más lejanas en el tiempo, miles de estadounidenses han optado por viajar a países subdesarrollados gracias a la fascinación sentida por Memorias de África (1985), de forma análoga a lo ocurrido en Austria con las proyecciones de Sonrisas y Lágrimas (1965). Lo mismo podría decirse de Praga, impulsada turísticamente por largometrajes como Amadeus (1984) o Misión Imposible (1996), o Viena, gracias al clásico El Tercer Hombre (1949), de Carol Reed, con guion de Orson Welles, Graham Green y el propio director. Y hablando de Orson Welles, ¿se conoce suficientemente que el autor de Ciudadano Kane rodó Mr. Arkadin (1955) en Pedraza y Segovia (Puerta de San Andrés, la Fuencisla, el Azoguejo…)?

La industria audiovisual da importancia creciente a su aún desaprovechado filón como reclamo turístico. Los estudiosos sitúan como ciudades más beneficiadas por esta atracción Nueva York, París, Londres, Tokio, Madrid y Roma. Las agencias de turismo lo saben y diseñan rutas para captar turistas vinculados emocionalmente a alguna película. Por eso grandes, medianas y pequeñas localidades españolas no quieren quedarse rezagadas como destino interesante para turistas con inquietudes culturales. Madrid ha sido plató para cerca de 1.700 películas, algunas tan relevantes como Átame (1989), El Ultimátum de Bourne (2007) o El Sol del Membrillo (1992). Woody Allen, por ejemplo, ha paladeado los encantos de Barcelona: Vicky Cristina Barcelona (2008). El mismo Allen rodó Midnight in Paris (2011) y hoy existen rutas turísticas por los barrios de la capital gala que aparecen en la obra.

Este fenómeno se ha estructurado tras una lenta maduración mediante las denominadas Film Commission, que articulan iniciativas dispersas y dan forma industrial a una tendencia que se impone en la era de la imagen y de la proliferación de plataformas digitales. Estas Film Commission de nombre inglés son las responsables de marcar huella (o territorio) en la industria audiovisual, lo que también incluye la producción de anuncios publicitarios o de videoclips. Son organismos públicos de ámbito local, provincial, regional o nacional cuyo objetivo es lograr que se impulsen rodajes en su zona de influencia. Estas herramientas dinamizan la economía local y operan como enlace entre administraciones, propietarios de localizaciones y responsables de las producciones.

El cine se consolida como polo de atracción turística en Castilla-León

No se trata de una moda reciente, sino de una realidad tardía en España. Las Film Commissions surgieron en los años sesenta del siglo XX en Estados Unidos. Cuando estos organismos están vinculados a una ciudad, se los denomina Film Office, como con los casos de Segovia Film Office o Riaza Film Office. En nuestro país, las Film Commissions pioneras aparecieron en los años noventa, concretamente en Barcelona, Andalucía e Islas Canarias. Con el tiempo han ampliado sus servicios hasta englobar las distintas fases de producción cinematográfica. Ya en 2001, se constituye la Spain Film Commission, donde se agrupan las oficinas locales y regionales activas. A su vez el organismo supranacional European Film Commission (2005), nacido en Berlín, coordina las labores y estrategias de marketing de sus asociados, con notable demora respecto a los competidores americanos.

Un caso reciente, cercano y de referencia lo constituye Burgos, con brillante pasado cinematográfico sin explotar apenas. Podría destacarse en el currículum burgalés el rodaje de secuencias esenciales de El Bueno, el Feo y el Malo, de Sergio Leone, en 1966. Al igual que el redescubrimiento de El Espíritu de la Colmena, el Cementerio de Sad Hill, a iniciativa de la Asociación Cultural homónima, ha tardado cincuenta años en alcanzar valor económico. Fue una demostración palmaria del poder de fascinación que persiste en el mítico duelo final entre Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef, al ritmo de la música del maestro Ennio Morricone.

El caso de Sad Hill se considera entre los profesionales de la industria como uno de los mejores ejemplos del denominado “turismo de pantalla”, impulso que motiva a visitar un lugar descubierto merced a una película, serie, spot o videoclip. Precisamente este último género abunda en la segunda vida (valga la expresión) del cementerio, lo que posibilitó a la Asociación Cultural familiarizarse con el funcionamiento habitual de una Film Commission, facilitando el trabajo a productoras y grupos musicales que han eligido ese emplazamiento para plasmar su obra: SFDK, La Guardia o Saratoga, por citar algunos ejemplos.

El cine se consolida como polo de atracción turística en Castilla-León

La Burgos Film Commission se constituye formalmente a finales de 2021, impulsada por Promueve Burgos y SODEBUR, dependientes de Ayuntamiento y de la Diputación de Burgos, respectivamente, con personal de la Asociación Cultural Sad Hill desde la oficina técnica. En primavera de 2023, se incorpora al equipo impulsado por Sergio García otra profesional, Marina Ortiz Lenoir, con densa experiencia en departamentos de producción y reconocida con un Premio Goya -junto a Luis Manso- en la categoría de Mejor Dirección de Producción, por su trabajo en La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón.

Ortiz encabezó, el pasado septiembre, los trabajos para la celebración del 25 aniversario de El Milagro de P. Tinto, dirigida por Javier Fesser, su primer largometraje. El vetusto apeadero ferroviario de La Revilla volvió a contemplar en sus instalaciones al Expreso Pendular del Norte. El cineasta Fesser participó en el evento, que incluyó la proyección de la película en formato cine de verano en la plaza del pueblo. También se organizó para la ocasión, entre otras actividades, una exposición fotográfica en los tres establecimientos hosteleros de la Revilla.
Pero hay más películas que pueden servir de anzuelo para el turista cinéfilo. El Disputado Voto del Señor Cayo, de Antonio Giménez Rico, 1986, también o tres títulos de Vicente Aranda que transcurren en la capital burgalesa: Amantes (1991), Juana la Loca (2001) y Luna Caliente (2009) completarían el listado de rodajes históricos en los que la Burgos Film Commission ha puesto el foco, aunque hay muchos otros y pueden consultarse en la base de datos de su página web.

En el esfuerzo de captación de nuevos rodajes, Burgos ofrece una serie de localizaciones de gran potencial visual, donde destaca el campo petrolífero de la Lora (único en España) y una concentración de escenarios decimonónicos en la capital como son el Palacio de Castilfalé, el Casino o el Teatro Principal. La cercanía con las administraciones y agilidad para conseguir permisos de rodaje son otras de sus señas de identidad. Los profesionales del sector comienzan a intercambiar experiencias en ferias y encuentros especializados, como el reciente Shooting Locations Marketplace, en Valladolid, Iberseries o Conecta Ficción. Otra herramienta de gran utilidad es la organización de Fam Trips, en los que se ofrece al sector un compendio de localizaciones. El último previsto para este 2023 se celebra entre los próximos 17 y 19 de noviembre.