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Imagen del lugar donde ocurrió el accidente en el que murieron dos cuellaranos./ EFE

La Plataforma ‘A-11 Pasos’, que reivindica desde Peñafiel (Valladolid) la construcción de la Autovía del Duero, se mostró consternada tras el accidente de tráfico registrado en la madrugada del viernes a la salida de esta localidad por la N-122 y que costó la vida a un padre y a su hijo naturales de Cuéllar, y ha vuelto a exigir la ejecución de la A-11, una carretera que consideran una necesidad de todo el país.

“No es una cuestión comarcal. La N-122 está vertebrando España de este a oeste. Por ahí pasa gente de toda España y es un peligro que tienen todos los que pasan por la zona. No se puede permitir que en una carretera con el volumen de tráfico pesado y vehículos especiales que tiene, se tenga que convivir con los miles de turismos que la usan también”, señaló a la Agencia EFE Alicia del Pozo, de la plataforma ciudadana.

Del Pozo recordó que hace más de 25 años se proyectó la conversión de la N-122 en la autovía A-11 y ya entonces se argumentó que se trata de una vía de comunicación transversal fundamental para España. Sin embargo, más de un cuarto de siglo después, sigue siendo una carretera convencional “y eso no se puede consentir”.

La portavoz de la Plataforma incidió en que la ejecución de esta infraestructura ha sufrido continuos parones desde su construcción.
De hecho, recalcó, la continuidad de su construcción no está garantizada en el futuro ya que hay tramos, como el que discurre entre Quintanilla de Arriba (Peñafiel)-Castrillo de la Vega (Burgos), que ni siquiera cuentan con su proyecto redactado y su declaración de impacto ambiental caduca en 2023 sin posibilidad de prórroga. “Si caduca, nos vamos a tirar otros 10 años para seguir adelante”, apostilló.

MEDIDAS QUE NO AYUDAN

Las medidas adoptadas para intentar reducir la siniestralidad, a su juicio, han sido más contraproducentes que beneficiosas. En ese sentido, señaló que la reducción del límite a 90 kilómetros por hora, además de apreciarse por los usuarios como un castigo, ha incrementado la peligrosidad de la carretera puesto que impide alcanzar velocidad para adelantar a los camiones que transitan por ella, y que con frecuencia ya van a esa marcha.
Aunque la conversión en autovía de la N-122 se ha visto demorada años atrás por las presiones del sector bodeguero, que veían en este vial una amenaza a sus explotaciones vitícolas, Del Pozo consideró que este colectivo ha dejado de oponerse a su ejecución ya que, con el auge del enoturismo experimentado en los últimos años, se necesita sacar de la carretera nacional el tráfico pesado y convertirla en un vial de acceso a sus instalaciones.

Del Pozo confió en que, “como poco”, cada uno de los accidentes y víctimas que se registran en la N-122 sean “un cargo de conciencia” para los dirigentes políticos que no dan soluciones a esta situación.