Cerca de 66.000 profesionales mantienen su vinculación con el sector agrario y ganadero

La responsable autonómica señala que se alcanzarían los 95.000 si se suman los que no tienen a la agricultura como principal actividad, pero sí reciben ayudas de la PAC.

La titular del departamento de Agricultura y Ganadería del Ejecutivo autonómico, Silvia Clemente, cifró en 65.729 los agricultores y ganaderos vinculados directamente con el sector, según datos del mes de noviembre, lo que evidencia, a su juicio, «que son cifras de mantenimiento» en relación a ejercicios anteriores. De este modo, la consejera salió al paso de las declaraciones de las distintas organizaciones agrarias que en las últimas semanas y en el balance de 2011 denunciaron una pérdida de activos.

Clemente consideró que hay que tener en cuenta a los afiliados por cuenta propia y a los asalariados dentro del sector, además de a los incluidos en el Régimen General. «No es un análisis simple, y las organizaciones agrarias sólo analizan los autónomos. Hay muchos condicionantes de incorporación, y ellos se quedan en más de 40.000 personas. Además, cada uno da un dato diferente y depende del mes», interpretó Clemente, quien añadió que «todos ellos son afiliados a la Seguridad Social como profesionales agrarios».

Igualmente, Silvia Clemente añadió que el número alcanza los 95.000 si se suma aquellos que no tienen como principal actividad la agricultura y que, por lo tanto, no están afiliados pero sí reciben ayudas de la PAC por ejercer esta actividad, aunque sea de forma parcial.

En todo caso, la titular de la Administración agraria admitió un descenso de activos desde el año 2000, «con un comportamiento igual que en España y en la Unión Europea». Según reiteró, esta reducción de trabajadores es consecuencia de la mecanización, «un efecto natural para profesionalizar el sector y evitar tareas penosas». «Es fruto de la tecnología, porque si no hubiera habido modernización, nos hubiéramos quedado paralizados. Si tuviéramos los mismos profesionales que hace más de diez años, la respuesta sería que nos hemos quedado estancados», insistió Clemente, para comparar el sector con el industrial.

Nuevos incentivos

Para corregir una pérdida de activos a largo plazo, la máxima responsable de este departamento instó a la Comisión Europea a plantear incentivos para la incorporación de jóvenes, «porque ese sí es un problema y la PAC debe contemplarlo». Aún así, señaló que en Castilla y León «se ha continuado trabajando en la modernización», con lo que se han gestionado 1.300 expedientes y en la última legislatura se han efectuado 450 incorporaciones de jóvenes, «una de las cifras más altas de España». Clemente consideró, por tanto, que el sector «tiene futuro», con expedientes aprobados por más de 26 millones de euros.

Por lo que respecta al balance económico del año, Silvia Clemente recordó que lo más importante ha sido la aportación del sector al Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad. De hecho, informó, en 2011 se ha experimentado un comportamiento «muy positivo, con clarísima mejoría respecto a los dos últimos años». El último dato disponible al respecto es el del tercer trimestre del pasado año, en el que la economía del sector creció el 4,6 por ciento en relación al mismo periodo de 2010.

«El empuje del sector ha sido determinante para el crecimiento positivo en 2011 del total de Castilla y León. Acabamos mejor el año de cómo se empezó, que fue con una evolución débil», destacó la consejera de Agricultura y Ganadería, quien explicó también que el Producto Interior Bruto de la industria agroalimentaria aumentó un 2,4 por ciento.

En cuanto a los diferentes cultivos, Silvia Clemente subrayó que la cosecha ha mejorado más de un siete por ciento entre los cereales respecto al ejercicio de 2010. En relación a los precios, los del trigo crecieron en 2011 más de un 30 por ciento y un 40 los de la cebada. Por su parte, el precio del maíz, según la consejera, se incrementó en un 46 por ciento. Sobre la remolacha, destacó que la media recogida por hectárea ha sido de las más altas de Europa, «con una gran productividad y riqueza». «En estos cultivos se puede decir que la rentabilidad ha sido muy buena», espetó.

Sobre la ganadería, recordó que el año empezó «muy mal» debido al incremento de los costes, pero señaló que a medida que transcurrió 2011 «en todos los subsectores hubo aumentos de precios posteriores». Entre ellos, destacó el lechazo, un producto que experimentó «un gran precio»; mayor aún si se tiene en cuenta el amparado bajo Indicación Geográfica Protegida (IPG), cuyo importe subió un 23 por ciento en relación el año anterior. «Queda demostrado que el esfuerzo por identificar los lechazos de Castilla y León da resultados», manifestó.

Sanidad animal

Asimismo, la titular del departamento se felicitó por los datos de sanidad animal en la Comunidad, ya que han caído los indicadores de presencia de enfermedades a través de los programas de saneamiento ganadero. Entre ellos, destacó la tuberculosis y la brucelosis, ambos de vigilancia obligatoria, y que presentan los mejores datos de los últimos años, algo que permitirá a la Consejería declarar a la Comunidad como «indemne» en las dos.