El Ministerio ha aceptado la propuesta de la consejera de sanidad de Castilla y León./ EFE
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La consejera de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Verónica Casado, reconoció que, como sanitaria, no está “cómoda del todo” con la decisión de pasar a fase 1 toda la Comunidad el 25 de mayo, ya que “quedan demasiados días y pueden pasar cosas, en cuanto a la evolución epidemiológica”, que les lleven a replantearse la postura.

En la rueda de prensa para analizar la situación de la pandemia insistió en que el Ministerio les pidió con una semana de antelación adelantar la postura de la Comunidad y que, con los datos actuales de evolución de contagios, hospitales, UCIs y test pueden plantear esa salida de toda la Comunidad, aunque estarán muy vigilantes.

No será hasta la reunión bilateral de jueves cuando Castilla y León confirme si sale toda la Comunidad a fase 1, o puede haber alguna zona de salud que aunque pase de fase tenga limitada alguna medida, como las reuniones de diez personas.

 

UN RESPALDO EN LA PRUDENCIA

Casado insistió en que ha sido una decisión basada en criterios técnicos y de los expertos, que no políticos, y defendió que se ha sentido en todo momento respaldada con los pasos “prudentes” que ha dado la Comunidad en la desescalada, de forma que sólo algo más del 11 por ciento de su población, que no incluye a ninguna capital, se encuentra en fase 1.

La consejera recalcó que mantienen su modelo de desescalada basado en las zonas básicas de salud que les ha permitido ir paso a paso y conocer lo que pasa en cada una de ellas, y los criterios de casos acumulados cada siete o catorce días para tratar de dar ahora el salto a la fase 1 de toda la Comunidad.

Eso sí, apuntilló que, si se detecta en alguna provincia que alguna zona no está para lograr el objetivo de superar la fase 0, “no pasará o no lo hará con todas las medidas que comporta”.