Victoria en la fiesta del Pilaristas

El Caja Segovia hizo valer su calidad ante un animoso conjunto madrileño, que consiguió que Cidao fuera el mejor.

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El Caja Segovia cumplió con el trámite y se clasificó para la siguiente ronda de la Copa del Rey ante un equipo de Segunda División B, un Pilaristas-Flex para el que el de ayer fue un encuentro histórico. El resultado final puede llevar a engaño, ya que los colegiales madrileños, animados en todo momento por una grada entusiasta, pusieron en muchos aprietos a los de Jesús Velasco. Dos goles de Sergio y otro de Borja casi sobre la bocina final bastaron para decantar un encuentro en el que el meta Cidao fue, una vez más, la gran figura segoviana.

Salió Caja Segovia muy centrado a pesar del ensordecedor ambiente. Quería marcar pronto para calmar los ánimos e imponer su evidente superioridad desde el principio. Y pudo marcar en los primeros minutos en sendos remates de Borja Blanco que se estrellaron en los postes. Pero no entraron y el Pilaristas, poco a poco, se libró del lógico nerviosismo inicial y comenzó a plantar cara. Con una fuerte presión iniciada en la línea central, recuperó balones constantemente ante un rival en el que las rotaciones fueron constantes desde el inicio.

Cidao, el mejor de su equipo en la mañana de ayer, comenzó su recital con un paradón ante el recién incorporado Carlos. Poco después, López Chica y Juste conectaban en una jugada ensayada tras una falta y de nuevo el brasileño evitaba el primer tanto gracias a sus reflejos. Javi Ruiz, el meta local, no desmerecía a su colega y estaba muy atento para intervenir antes de que el último pase llegase a los delanteros segovianos.

Velasco se vio obligado a pedir su primer tiempo muerto a los nueve minutos, más por tranquilizar y serenar a sus jugadores, que habían entrado en un peligroso cuerpo a cuerpo con los colegiales. No sirvió de mucho, ya que, tras reanudarse el juego, a punto estuvo de llegar el primer tanto local en una jugada sin aparente peligro. Palomo cabeceaba el balón desde muy lejos y el bote sorprendió a Cidao, quien vio con alivio como el poste rechazaba la bola.

La agresividad del Pilaristas provocó que cometieran la quinta falta de equipo a falta de más de siete minutos para el final del primer tiempo, circunstancia que no fue aprovechada por los visitantes, que ni consiguieron forzar más faltas ni crearon demasiadas ocasiones de gol en todo ese tiempo. Al contrario, fue Cidao el que mantuvo la cuenta a cero en dos remates de Palomo y Juste tras sendas pérdidas de balón en cancha propia.

Pero la calidad terminó imponiéndose poco antes del descanso. Con un toque sutil, Murga rompió la presión abriendo hacia el ala derecha, por donde se internó Sergio y superó a Javi Ruiz con un precioso remate picado. Ni así se apaciguó el Pilaristas y el último minuto se convirtió en un constante toma y daca en el que cualquiera pudo marcar.

Tras el intermedio, volvió a salir muy agresivo el quinteto colegial, que pudo empatar en un disparo de Alfonso al que respondió fenomenalmente Cidao. La intensidad se mantenía, aunque las ocasiones de gol no eran tan frecuentes como en la primera parte. Cuando se cumplía exactamente el minuto 24, de nuevo Sergio sorprendía al otro portero pilarista, Charlie, con un potente remate desde lejos para poner el 0-2. A partir de ese momento, Caja Segovia optó por el control, tratando de mantener la bola en su poder, aunque era un arma de doble filo ya que la insistente presión local provocó más de un susto.

El técnico de los Pilaristas, Pablo Núñez, decidió echar el resto y situó a Luiser como portero-jugador durante los últimos diez minutos. Quería despedirse de su hinchada dedicándoles al menos un gol que hubiera hecho explotar el pequeño pabellón. Sergio pudo completar su triplete si el travesaño no hubiera repelido una vaselina suya ante la desesperada salida del portero.

Y Cidao se empeñó en aguar la fiesta con otras dos o tres intervenciones fantásticas en los minutos finales. Incluso se llevó la merecida ovación de la grada, no por una parada, sino por encestar en una canasta de minibasket situada en el lateral tras un despeje con el pie. El meta saludó divertido y se sumó a la fiesta general. A falta de cinco segundos, Borja puso la guinda al culminar una buena contra guiada por Tobe. Misión cumplida y todos contentos.