Una birria en azul y grana

La Segoviana le regaló la victoria a la Ponferradina B y sigue sin conocer el triunfo tras hacer otra exhibición de impotencia

0

Algo no funciona en la Segoviana, que en su tercer partido horroroso de la temporada (y lleva un pleno de tres de tres en lo que a partidos horrorosos esta campaña se refiere), que sumó su segunda derrota consecutiva ante un oponente de categoría inferior, y que por si eso fuera poco volvió a evidenciar una falta de calidad y de ambición en su juego verdaderamente desesperante.

Si un equipo quiere terminar la liga entre los mejores no puede basarse sólo en once futbolistas, sino que necesita bastante más, que la liga es larga, y las lesiones están a la orden del día. Evidentemente no se puede olvidar que a la Segoviana ayer le faltaban Durán, Ricardo, Roberto, Mariano y Fran Dorado, cinco jugadores de los teóricos titulares, pero los que saltaron ayer al campo de La Albuera tampoco son cojos, aunque durante muchos minutos parecieran peores futbolistas de lo que en realidad son.

La Ponferradina B, un equipo normalito, de los muchos que hay en este grupo octavo, llegó a La Albuera dispuesta a defenderse y a salir a la contra, pero la Segoviana se lo puso tan fácil que no tuvo más remedio que marcar el 0-1 cuando el partido apenas superaba su segundo minuto. La espalda de Ramsés se convirtió en una autopista para Mitogo, Chema llegó tarde, Anel no sabía si estar aquí o allá, y al final Puente, después de que su compañero no quisiera marcar, puso el balón lejos del alcance del joven Iván. Muy bajo de forma ha de estar Pablo para que Chema y Anel, ambos en mal momento, sigan siendo la pareja de centrales de la Segoviana.

El equipo azulgrana ni se inmutó con el gol, es decir, que siguió haciéndolo igual de mal en el minuto 3 de lo que lo estaba haciendo en el 1. Alex y Rubén en el mediocentro no eran blandos, sino porosos, porque perdían cada balón dividido frente a unos rivales que se miraban y no se creían lo que estaban viendo, a una Segoviana absolutamente perdida en ataque, donde solamente Maikel parecía en disposición de sorprender, y defensivamente flojísima, con una ausencia de jerarquía más que notable.

Superado el minuto 20 de partido, Rubén se marcó un golazo en su propia portería en su intento de despejar una falta lateral. Era lo que le faltaba al “sector joven” del conjunto azulgrana, que ya no dio una a derechas en todo el choque. Iván no dio sensación de seguridad en los 90 minutos de partido, Alex y Rubén se vieron superados por sus rivales, lo de Manu merece capítulo aparte, porque Maroto le sigue dando oportunidades y no hay manera de que cuaje un buen encuentro, y Juli no logró superar en ningún momento a la espigada pareja de centrales de la Ponferradina B.

Así que el equipo visitante se creció, se puso cómodo en el partido, y esperó el paso de los minutos. Pero (¡ay!) sucedió lo inesperado en La Albuera, y la Segoviana enlazó un contragolpe después de dos temporadas y tres partidos echando el balón hacia atrás cuando se recuperaba en la zona central del campo. Maikel encontró el resquicio en la zaga berciana para superar al portero y hacer el 1-2 con el que se llegó al descanso, no sin antes sacar Iván un remate claro de Ivi que desde que empezó el encuentro encontró en la espalda de Ramsés una autopista de tres carriles.

A pesar de que la primera mitad había sido mala por parte local, la sensación de que el partido era más que asequible flotaba en el ambiente. Pero los azulgrana se encargaron pronto de desmentir a los aficionados más optimistas, y su entrada al encuentro tras el descanso fue tan mala o peor que la del primer período. Iván se esmeró en sacar un remate de cabeza de Mitolo, y poco después Ramsés sacaba bajo palos un remate desde la frontal tras un saque de esquina.

Poco más tarde, Anel rubricaba su malísimo partido cometiendo penalti en una acción que acabó en gol, pero que el árbitro no concedió al haber señalado la pena máxima un “pelín” antes. Dio igual, porque Ivi marcó el 1-3 y dejó el partido inalcanzable para los de casa.

Maroto, sancionado con un partido, mandó a Jesús Bellota sacar a Dani Arribas para que jugara de segundo delantero, algo que en la “religión” del 4-2-3-1 debe de ser un pecado mortal, pero que (mira por dónde) llevó en diez minutos más sensación de peligro sobre la meta visitante que en los 80 minutos anteriores.

Manu tuvo el segundo para la Segoviana, pero la defensa puso el muro cuando el portero ya estaba superado, y poco después Víctor Pérez llevó el balón en la escuadra tras un lanzamiento de falta que fue, de largo, lo mejor del partido.

Restaban diez minutos para buscar el empate, pero la Ponferradina B se defendió con todo y finalmente se hizo con la victoria. Si la Segoviana continúa esperando que se mejoren los lesionados, o que el campo sea una alfombra, o que el contrario no marque en su primer remate cuando le dejan solo delante del portero, o que los jóvenes den un paso al frente, o que los veteranos cojan la forma, o que el entrenador cambie de sistema, la liga para el equipo azulgrana puede haberse terminado en diciembre. Así de claro.