Un sello muy exitoso

El Barcelona sigue cosechando triunfos basándose en la filosofía de Johan Cruyff

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El Barcelona se ha convertido en el gran dominador de la Liga española en las últimas dos décadas, en las que se ha llevado la mitad de los torneos.

Este hecho ha coincidido con la llegada de Johan Cruyff al banquillo azulgrana, y al sello que el holandés ha dado al fútbol que despliega el combinado desde el año 1988.

El conjunto de la Ciudad Condal consiguió ayer su entorchado número 20 en la competición doméstica de la regularidad, en la que estuvo casi desaparecido durante un cuarto de siglo, en el que solo fue capaz de sumar dos (1974 y 1985). En ese período, el Real Madrid se hizo con 14 trofeos.

Fueron los años 60, 70 y mediados de los 80. El Barcelona acababa de sumar dos Ligas consecutivas (1958-1959 y 1959-1960), y los gravísimos problemas económicos derivados de la construcción del Camp Nou menguaron el poder de la entidad catalana, que permaneció 14 cursos sin llevarse una alegría. Rompió la racha en 1974, con Cruyff como jugador.

11 años más debió esperar la institución para firmar un nuevo éxito (1985), en esta ocasión bajo la presidencia de Josep Lluis Núñez, quien había accedido al cargo en 1978.

No fue hasta 1988, con la llegada de Cruyff al banquillo azulgrana, cuando el Barcelona entró en una dimensión superior.

En la tercera temporada del holandés en el club, tras un período de adaptación y después de lograr una Supercopa de Europa y una Copa del Rey, el club inició una época gloriosa y encadenó cuatro años seguidos cosechando el título de Liga.

Fue, por entonces, el período más exitoso de la historia ‘culé’, y en el llegó la Copa de Europa de 1992.

Con estos episodios, la entidad asumió que no deseaba regresar jamás a la mediocridad anterior. Dio un giro espectacular tanto en su estado de ánimo como en su exigencia.

Cuando Cruyff salió del equipo, y tras un paréntesis protagonizado por el inglés Bobby Robson, Núñez volvió a apostar por la escuela holandesa y fichó a Louis van Gaal, con el que el Barça logró dos Ligas más.

Una vez cubiertos los negros años de Joan Gaspart como presidente, el nuevo máximo mandatario, Joan Laporta, decidió profundizar todavía más en el sello ‘cruyffista’. Para ello, contrató a uno de sus discípulos, Frank Rijkaard, con el que el Barcelona conquistó dos Ligas consecutivas a partir de 2005 y una Champions en 2006, obtenida en París.

Cuando los resultados dejaron de acompañar, se hizo necesario cambiar de técnico, pero no de estilo. Pep Guardiola, otro seguidor radical de Cruyff, tomó las riendas de la plantilla.

El ex capitán del ‘Dream Team’ había sido reclutado para dirigir al filial en la temporada 2007-2008. En su debut en un banquillo, firmó el ascenso a Segunda B.

Aunque en la institución había una enorme confianza en el técnico de Santpedor, nadie imaginaba lo que iba a conseguir.

En el año 2009, el Barça rubricó la trayectoria perfecta, al cosechar los seis títulos posibles: Liga, Copa, Champions, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes.

Tras aquella racha imposible de superar, el preparador sufrió decepciones en la más reciente Liga de Campeones, donde el Inter eliminó al Barcelona, y también en el ‘torneo del KO’. No obstante, con el éxito de ayer, Guardiola volvió a llevar al sello tradicional azulgrana a la gloria.