Un empate con dos caras

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El CD La Granja está un punto más cerca de la permanencia, y esa es la mejor lectura que se puede sacar del encuentro que el conjunto granjeño no supo ganar frente a un Almazán que si en el pitido inicial demostró con creces sentirse más que satisfecho con el empate, imagínese el lector cómo se encontraría cuando el árbitro señaló el final del choque.

El equipo del Real Sitio está hipertenso por la situación clasificatoria en la que se encuentra, y por ello sus jugadores no consiguen demostrar en el campo toda la calidad que tienen. Al Almazán, más acostumbrado a estas lides por la permanencia, le bastó con no mover ni un centímetro su línea de cuatro zagueros de la frontal del área, con dos centrocampistas echando una mano, para asegurarse muchos minutos de tranquilidad en su portería.

Estos partidos entre rivales que luchan por la salvación tienen todas las connotaciones de las finales, en las que no hay demasiado fútbol y sí mucha lucha y no menos tensión. Sobre el césped de El Hospital el fútbol trató de ponerlo el conjunto de casa, cierto es que con poca profundidad en el primer tiempo y con más acierto en el segundo, pero no se puede negar que el Almazán también compitió con sus armas, y que en los primeros cuarenta y cinco minutos fue capaz de llevar peligro sobre la meta de un Yordi que estuvo a un gran nivel, sobre todo cuando a cinco minutos del descanso realizó una intervención extraordinaria a remate cercano de Adrián. El resto de los remates de los jugadores del Almazán, como los de los futbolistas de La Granja, fueron demasiado centrados y sencillos de despejar por parte de ambos guardametas.

En los últimos compases de la primera parte, y tras un arreón del Almazán que puso el corazón en un puño a los locales, Bubi y Víctor Roldán tuvieron dos claras ocasiones para marcar 1-0, pero sus respectivos lanzamientos no encontraron la portería, el primero porque el meta Fran lo evitó, y el segundo porque su colocado remate se marchó rozando el palo.

Así que al descanso se llegó con el empate sin goles, y con los dos equipos más pendientes de no cometer errores que de acertar en sus jugadas de ataque, aunque en algunas acciones puntuales los jugadores de La Granja se equivocaron en algunos pases en el centro del campo que pusieron de los nervios a José Manuel Arribas.

Pero sin duda el error más grave de los de casa se cometió cuando, a los ocho minutos de la reanudación el conjunto de casa perdió un balón casi el borde del área de Yordi, que vio cómo el remate de de Adrián en lugar de convertirse en el 1-0 se sumaba a la lista de ocasiones perdidas tras escaparse el esférico a un centímetro del palo. Poco después, Julio lanzaba una falta que tras rebotar en la defensa se marchó fuera también por muy poco.

Los de casa se pusieron las pilas, y si la entrada de Chiqui por Víctor Roldán le dio mucha más creatividad al CD La Granja en el centro del campo, la de Nacho por Iván estuvo a punto de ser providencial, ya que el primer balón que tocó el joven jugador segoviano le sirvió para hacer una bicicleta dentro del área visitante y lanzar con la zurda para estrellar el balón en el larguero en la mejor acción del partido.

Jugó el conjunto segoviano sus mejores minutos, en los que prácticamente embotelló al Almazán, pero la ausencia de un delantero de referencia en el equipo de Arribas se notó mucho en este encuentro. Las jugadas a balón parado favorables a los granjeños se perdieron en el limbo en la mayoría de las ocasiones por la mala calidad de los envíos al área, y faltó claridad en los metros finales para superar a la defensa soriana.

Aún pudo el Almazán haberse llevado los tres puntos en un par de contragolpes que fueron desbaratados en el último momento, pero no habría sido justo que el conjunto visitante se hubiera marchado del campo de El Hospital con algo más que un punto. El CD La Granja se estrelló en esta ocasión con su propia impotencia ofensiva, ya que defensivamente el equipo estuvo a la altura, sobre todo en las acciones a balón parado, en la que en ningún momento permitió remates fáciles a los sorianos. Pero al equipo se le nota excesivamente presionado, y cuanto antes comprenda que pelear por el descenso implica dejarse de frivolidades con el balón y ser práctico hasta el exceso, antes conseguirá los puntos necesarios para salvar la categoría. Ayer sumó un punto más, que puede parecer roñoso al final del choque, pero que en la clasificación del lunes pondrá al conjunto granjeño más cerca de la salvación. A estas alturas de la temporada, cuando queda poco margen para el error tanto por arriba como por abajo el hecho de jugar mejor o hacerlo un poco peor importa más bien nada.