Un clásico para un título

Barcelona y Real Madrid se citan en Mestalla, escenario de su última final copera en 1990.

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Barcelona y Real Madrid protagonizarán hoy en Mestalla la final más esperada de la Copa del Rey, un duelo que concederá el primer título del año para uno de los dos clubes que también pugnan por el cetro del fútbol continental y que se juegan la supremacía nacional, al menos por unas horas.

Desde el 5 de abril de 1990, hace ya 21 años, que los dos grandes no se disputaban el trofeo, por lo que el choque ha levantado muchas expectativas en ambas aficiones, que necesitan el título para afrontar la próxima semifinal de Champions con la moral a tope.

Y es que este, el segundo de los cuatro clásicos consecutivos, es el único que tiene premio en forma de título, y el Barça es quien más veces lo ha saboreado en la historia, ya que es el ‘Rey de Copas’, con 25 coronas en su palmarés. Por su parte, el Real Madrid busca un título que se le resiste desde 1993.

Existen cinco precedentes entre catalanes y madrileños, con un balance favorable al conjunto azulgrana. En 1936, Mestalla acogió la primera, con 2-1 para el Madrid, pero hubo que esperar hasta 1968 para la segunda, donde el Barça se sobrepuso al lanzamiento de botellas para ganar por 0-1 en el Santiago Bernabéu.

En 1974, de nuevo en la capital, pero en el Calderón, el equipo blanco goleó por 4-0 a los blaugrana, que se tomaron la revancha en los dos siguientes, y últimos, enfrentamientos directos. Primero, en La Romareda en 1983 (2-1) y, en el más reciente, se impuso por 2-0 con goles de Amor y Salinas en la final de 1990.

De ganar, además de equilibrar esta balanza particular, el Real Madrid volvería a abrir sus vitrinas casi dos años después. Desde la Supercopa de España de 2008 ante el Valencia, tras conquistar previamente la Liga, el palmarés ‘merengue’ no ha aumentado, mientras que en ese tiempo el Barcelona acumula ocho títulos con una superioridad incontestable.

Pocos equipos han sido capaces de doblegarles. Aunque entre ellos (además del Sevilla en la Copa de 2009) está el Inter de Milán que, con José Mourinho en el banquillo, les privó de revalidar la Champions en 2010. Ese bagaje, y el conseguido con anterioridad en Chelsea y Oporto, convencieron en Chamartín de que el entrenador luso era el mejor antídoto contra los de Pep Guardiola.

Sin embargo, el Real Madrid no ha sido capaz de imponerse por el momento, ni en resultados ni en juego. Desde el 5-0 del Camp Nou que tanto daño hizo a la plantilla, el bloque ha mejorado, pero el discutido empate del pasado sábado en el Bernabéu dejó el primer título en bandeja para el eterno rival.

Todo o nada

Con la Liga en el bolsillo y todas las voces convencidas de que ha sido de forma merecida, la frase más utilizada en las últimas semanas es que «a un partido puede pasar cualquier cosa», y a eso es a lo que se aferra un Real Madrid acuciado por la necesidad de que el proyecto faraónico de Florentino Pérez dé algún fruto. Lo que suceda en las próximas semanas será definitivo para pasar del todo a la nada, del sueño del ‘triplete’ a la pesadilla.

Para la final, la referencia podría ser el encuentro del sábado, a la espera de ver si Mourinho da alguna pista sobre el posible once o si se guarda sus bazas y decide cambiar el esquema.

Si vuelve a apostar por la contención, la opción sería reforzar el centro del campo con Pepe, aunque también dependiendo del estado físico de Khedira, que no pudo completar el entrenamiento junto al resto de sus compañeros.

Si el alemán está en plenas condiciones, formaría en el eje junto al portugués y Xabi Alonso, con la duda de si el técnico volverá a dejar fuera a Özil, o si el sacrificado es Di María. Mientras tanto, Cristiano Ronaldo, que quebró su sequía goleadora ante los catalanes, aunque fuera de penalti, volverá a ser la principal baza en la punta de ataque.

Con este esquema, y sin la presencia del sancionado Raúl Albiol, el centro de la defensa lo formarían Sergio Ramos y Ricardo Carvalho, con lo que Álvaro Arbeloa estaría en el lateral derecho y Marcelo en el izquierdo.

Por su parte, Guardiola se llevó a todos los jugadores a Valencia. Y es que además de los 20 disponibles, con los tocados Adriano y Puyol incluidos, los dos únicos lesionados, Eric Abidal y Bojan Krkic, viajaron con el grupo para apoyar a sus compañeros, como todos los jugadores del filial que han tenido presencia en las rondas previas de la competición.