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Hay trabajo por delante, pero Brasil es optimista de cara a la carrera contrarreloj para corregir errores e iniciar el jueves la campaña por el objetivo que tienen entre ceja y ceja los 200 millones de hinchas: el hexacampeonato mundial.

Los hombres de Scolari son conscientes de la presión de intentar «recuperar» el título perdido en casa en 1950. «Sería maravilloso dar esta alegría a la gente», dijo el zaguero Thiago Silva.

Pese a las esperanzas del capitán, el sufrido triunfo por 1-0 sobre Serbia en el último amistoso dejó en claro que persisten problemas antiguos -como la dificultad de superar sistemas defensivos cerrados- y reveló otros nuevos, como los múltiples errores del antes elogiado sector defensivo.

Scolari admitió que su equipo todavía no ha alcanzado el nivel ideal, pero aseveró que los baches serán sanados en los próximos días. «Vamos a estar en mejores condiciones en el debut», prometió.

Hulk también minimizó los errores del combinado: «Fueron cosas estúpidas, pero es mejor cometerlos en los amistosos que en la Copa del Mundo».

El objetivo de los ‘cariocas’ es el de revivir a partir del jueves el ‘fútbol solidario’ que llevó el equipo a alzarse con el título de la Copa Confederaciones 2013. «Cada uno busca ayudar al otro y ocupar espacios. Esto es fundamental en el fútbol moderno», expresó el delantero Fred.

Al menos desde el punto de vista físico, Brasil tiene motivos para festejar: hasta ahora, no ha tenido ninguna lesión en el equipo, una ventaja nada despreciable en un Mundial que ve aumentar a cada día su lista de bajas, entre ellas las del francés Franck Ribéry, el alemán Marco Reus y el colombiano Radamel Falcao.