¿Qué fue del ‘Catenaccio’?

Italia, que ha encajado ocho goles en tres partidos, sorprende por su debilidad defensiva

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Ocho goles encajados y 41 disparos contra su portería en tres partidos: la nueva Italia de Cesare Prandelli presume de juego ofensivo y de tratar bien la pelota, pero en la Copa Confederaciones está mostrando también una desconocida debilidad en la defensa.

«Debemos recibir menos tantos, porque no va en consonancia con nuestra calidad y nuestra fuerza», reclamó el portero Gianluigi Buffon tras la derrota ante Brasil.

La ‘canarinha’ disparó 14 veces, tres menos que Japón, que el miércoles hizo tres goles al equipo ‘azzurro’. Así, las cuatro dianas conseguidas por la anfitriona elevaron a ocho las sufridas en una primera fase de un gran torneo, un nuevo récord negativo en la historia de la escuadra transalpina.

Y es que el ADN del fútbol italiano fue siempre la defensa, base para unos éxitos infravalorados por la peyorativa etiqueta de ‘catenaccio’ y hábitat para figuras como Giuseppe Bergomi, Franco Baresi, Paolo Maldini o Fabio Cannavaro, el último zaguero en ser elegido Balón de Oro.

Ahora el eje de la retaguardia lo componen Chiellini y Andrea Barzagli, que el año que viene durante el Mundial sumarán 63 años. Ambos, al igual que Leonardo Bonucci, sufren para salir con la pelota jugada, por lo que Japón y Brasil tuvieron éxito al elevar la línea de presión.

Además, Italia, país de históricos centrales, no ofrece recambio a la vista. Y a eso hay que sumar que Buffon no está siendo el salvador que fue en otras ocasiones y que tanto Barzagli como el joven lateral zurdo Mattia de Sciglio han cometido graves errores saldados con sendas penas máximas en contra. «No es un problema de la defensa, sino del equipo», se defendió Chiellini.

A pesar de todo, Prandelli dejó de lado el asunto de los goles el pasado sábado. «Cero preocupación», afirmó el hombre que más que hacer un cambio ha emprendido una revolución en la concepción del fútbol italiano aprovechando los éxitos logrados por el Barcelona y la selección española.

Sin embargo, Buffon no está acostumbrado a tener tanto trabajo, pero el seleccionador enterró el ‘catenaccio’ y abrió una puerta que ahora toda Italia desea volver a cerrar.