Pedro Muñoz: “No podemos vivir de las rentas”

Pedro Muñoz, presidente de honor del torneo, afirma que “El Espinar tiene un prestigio, pero también una responsabilidad, y no vale escudarse en que no hay dinero”

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¿El presidente de honor del Open Castilla y León no se está cansado de hablar de dinero?

Me gusta mucho más hablar de tenis, pero lamentablemente hasta para seguir con el tenis hace falta dinero. Estamos en un momento difícil, pero salvando las dificultades, y el hecho de no haber podido traer estrellas a golpe de talonario, ese año tenemos un nivel de tenis espectacular, que al que le guste este deporte y lo entienda un poco, sabrá valorarlo.

Eso es lo bonito de este torneo.

Cierto, pero lo otro… es parte del morbo también. Seguimos luchando, porque llevamos viviendo años muy duros. Este año ha sido el colofón de unas últimas ediciones que han sido terribles, y ojalá sea este año el punto de inflexión, y el final de una época muy mala. Quiero pensar que seguimos añadiendo argumentos al ‘Milagro de El Espinar’, porque para mí es un milagro que haya salido el torneo.

¿Ha sido cuestión de supervivencia?

Sin duda. No ha pasado la crisis, pero sí hemos pasado por ella sobreviviendo, y esa es mi esperanza, que lo hemos sacado adelante, y podemos pensar que el año que viene no puede ser peor. Aunque…

Prosiga.

Hay cosas que consigue el dinero, pero no todo en este torneo es dinero. O empezamos a llamar a las cosas por su nombre, y nos sentamos a hablar en el mes de septiembre u octubre con el mismo arrojo con el que lo hacemos en mayo, o nos estamos engañando todos. Quiero pensar que a este torneo lo queremos todos, espero que nadie tenga dudas de cuánto lo quiero yo, y soy consciente de que la Junta de Castilla y León ha hecho una apuesta clara por este Open, al igual que la Diputación Provincial. Entiendo que el Ayuntamiento está pasando por una época difícil, y espero que se recupere. Pero la clave no es el dinero, sino que en el mes de octubre alguien promueva una reunión entre la Junta, la Diputación, el Ayuntamiento y el torneo. Si no es así, esto tiene mal arreglo.

¿No hay sintonía, o no hay la adecuada?

Yo soy el principal valedor de que este torneo siga en El Espinar, pero la continuidad del Open será el arte de lo posible, porque no podemos volver a engañarnos. Pienso que se podría incluso afrontar otro año de dificultades, pero sabiéndolo en el momento y con conocimiento de causa. Pero, o lo hacemos en octubre, o no lo hacemos, porque esto nos obliga a correr unos riesgos, y tanto va el cántaro a la fuente que al final se va a romper. No podemos estar, a quince días del torneo, con una pequeña duda acerca de si éste se va a poder celebrar, o no. Porque además esto trae unos riesgos añadidos y unos problemas que ya no tienen arreglo, como la toma de decisiones de acciones paralelas que se pueden realizar en el torneo, pero que han de organizarse con meses de antelación. Los propios flecos del montaje necesitan de un tiempo para poder cerrarse. Es decir, que si a la falta de dinero por culpa de la crisis le unes la falta de saber con muchos meses de antelación si el Open va a salir adelante, y en qué situación lo va a hacer, el perjuicio es doble.

¿Esto es un “o me quieres, o me marcho”?

Esto es un “o lo queremos, o se muere”. Que es otra manera de decirlo. Obviamente, El Espinar es la sede histórica de este torneo, y es importante que la sede esté muy involucrada. Yo le explicaba al alcalde que desde hace 36 años hay tanto personas como instituciones que están apostando por el torneo, y sabe lo que vale. No creo que ahora nadie quiera tirarlo abajo. Repito que no es todo dinero, sino que cada parte haga su apuesta. Pero tenemos que conocer el volumen de esa apuesta en octubre, y sin la menor duda. Porque si hay dudas ya estamos en otra cosa. Hay que hacer un esfuerzo de imaginación y de generosidad, para lo que no se pueda solventar con dinero físico, se pueda compensar con otras cosas.

¿En qué se puede valorar ese cariño?

En afrontar con mucha decisión un momento difícil haciendo el esfuerzo pertinente, e ir de la mano de una manera proporcionada las cuatro patas del banco a un nivel institucional. Luego los sponsors ya harán el resto, pero estamos hablando de Junta, Diputación, Ayuntamiento y torneo. Nadie se puede descolgar de esta proporción. Que no digo que las instituciones no se esfuercen, pero este torneo ha crecido en sus inicios muy por encima de los apoyos que recibía, y ha competido en condiciones de igualdad con torneos de Venecia, de Estambul, de Río de Janeiro, de México DF, y ahora se recaban estos apoyos ya no solo para mantenerse en un nivel aceptable, sino para dar el otro salto, como es el de organizar un torneo femenino, porque para eso trajimos a Vivi, que no solo no os ha hecho exigencias, sino que se ha rebajado su caché para estar aquí. Llegó con mi promesa de que organizaríamos un torneo femenino, que es el crecimiento natural de nuestro Open.

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