Márquez saca la calculadora

El piloto declinó la batalla contra Viñales, destinado a ser el que le plantase cara, y dejó la carrera de Aspen en un simple rifirrafe que le permite aumentar su ventaja en el Mundial

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El piloto español Marc Márquez durante el Gran Premio de los Países Bajos, en el circuito de Aspen.
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El español Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V) sacó la calculadora en la segunda parte del Gran Premio de los Países Bajos de MotoGP, justo cuando todo hacía presagiar el tan esperado duelo mano a mano entre él y quien desde hace más de dos años debía ser quien “le parase los pies”, su compatriota Maverick Viñales (Yamaha YZR M 1).

Pero la tan esperada batalla se quedó en un simple “rifirrafe” con unos cuantos adelantamientos, hasta que el piloto de Repsol Honda se dio cuenta de que su rival y compatriota tenía la convicción de pelear por la victoria y el recordó que aquél estaba undécimo en el campeonato a cien puntos.

Tras una serie de tres vueltas en las que las diferencias entre ambos rondó el medio segundo, se llegó al momento en que claramente la ventaja de Maverick Viñales fue en aumento y Marc Márquez ralentizaba su ritmo para evitar errores.

No era para menos pues incluso desde el muro, con gestos más que evidentes y explícitos con los dos brazos de Alberto Puig (Director Deportivo de Honda Racing Corporation, HRC), le pedía calma.

Dicho y hecho. Todos contentos. Maverick Viñales se reencontró con la victoria, Marc Márquez aumentó su ventaja en la provisional del mundial y el gran sufrimiento inicial de las Ducati oficiales en Assen se quedó en un simple susto.

Andrea Dovizioso sufrió lo indecible durante los entrenamientos y su cara al término de los mismos era de pocos amigos, pero supo transformar con paciencia, buen ritmo y una acertada elección de los neumáticos, ese mediocre resultado en un brillante cuarto.

Alex Rins (Suzuki GSX RR) tuvo una nueva oportunidad fallida. En los entrenamientos demostró que la Suzuki tiene un chasis que funciona y un motor que cada vez está más al mismo nivel de su competencia, pero quizás le pudieron las ansias de verse líder de la carrera y en la cuarta vuelta la “pifió”, se fue al suelo cuando él y su compañero de equipo, Joan Mir, eran los referentes para todos sus rivales.

cambio de signo

A partir de ese momento la carrera cambió de signo. Mir intento aguantar pero no pudo, quizás todavía está demasiado “verde”, y entonces el diálogo de la prueba comenzó a parecerse como una gota de agua al de los entrenamientos, Fabio Quartararo marcando el ritmo y Maverick Viñales y Marc Márquez esperando su momento.

El brazo de Quartararo, operado recientemente del “síndrome compartimental”, comenzó a dar muestras de fatiga y el francés se fue quedando rezagado cuando sus compañeros de pelea arreciaron en los ataques.

Al final, la tercera posición debió de saber a poco al francés, pero en cualquier caso fue un muy buen resultado en el año de su debut y con apenas veinte años.

Valentino Rossi (Yamaha YZR M 1) volvió a dar la de arena, y ya son tres carreras consecutivas sin puntuar. Salió lejos, decimocuarto y no mejoró, como solía ser habitual, en las vueltas iniciales por lo que la premura probablemente le pasó factura en la quinta vuelta, cuando entró completamente colado en la curva ocho y además se llevó por delante al japonés Takaaki Nakagami.

Apenas disputó los primeros entrenamientos Jorge Lorenzo (Repsol Honda RC 213 V). Sufrió una caída con la que o bien afloraron sus molestias tras el accidente de Barcelona o bien terminó de fracturarse la sexta vértebra dorsal, con dos más dañadas, que le mandaron directamente de vuelta a casa y con un periodo de recuperación por delante de al menos treinta días, como mínimo hasta el Gran Premio de la República Checa a principios de agosto en Brno.