Los tres reyes del ajedrez segoviano

Valentina Plamenova, Claudia Garrido y Hugo García, a falta de una reclamación oficial, se proclaman campeones de Castilla y León y competirán en el campeonato de España.

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Valentina Plamenova, campeona de Castilla y León en la categoría sub-8 absoluta, y Claudia Garrido, campeona sub-8 femenina, tienen muchas cosas en común. Su risa silenciosa y su fija mirada a las piezas del tablero de ajedrez que las separa ponen de relieve una infancia común. Lo primero que hacen al levantarse es coger la tablet de sus padres y esbozar una jugada. Después de clase, vuelven a ese tablero digital. Ambas pueden presumir de un trofeo y de haber averiado esas pantallas en las que han marcado sus huellas dactilares. Estarán en el campeonato de España que se disputará en junio en Granada, previsiblemente acompañadas por Hugo García De Andrés, pendiente de una reclamación federativa en los criterios de desempate ante un rival al que derrotó.

Valentina, la primera fémina en proclamarse campeona regional absoluta, persigue diariamente a su padre para jugar. “Me gana muy pocas veces, casi siempre gano yo”, explica esta niña de siete años, que prefiere lo analógico de una partida física en la que poder mover las piezas a la disponibilidad permanente de lo digital. Adoran ganar, pero lo que más le gusta del ajedrez es “hacer amigos, conocer a más personas”. Su padre, Plamen Radkov, explica cómo su hija ha progresado fuera del tablero: “Está más concentrada en cualquier cosa que hace, termina todo lo que empieza y ha aprendido a soportar perder”.

El ajedrez es una adicción sana para Claudia. “Cuando estoy mucho tiempo sin jugar el doy el tostón a mi padre para que juegue una partida conmigo”. A sus siete años ya ha jugado partidas serias con adultos, algunos veteranos, y piensa ilusionada en el campeonato de España, “para seguir conociendo gente”. Empezó a jugar a instancias de su padre, José Luis Garrido: “Al principio ganaba yo, pero cada vez me cuesta más. Gracias al ajedrez es una chica más serena y tranquila, está más centrada en el colegio”.

Hugo, de 16 años, ya ha pasado por ese proceso. “Al contrario que en otros deportes, no puedes echar la culpa a nadie por perder. El ajedrez te enseña a aceptar tus derrotas y entender por qué cometes errores”. Aprendió con su tío a los ocho años y lo retomó hace cuatro. Juega dos horas diarias, compite en el torneo absoluto de Segovia y está entre los 10 primeros del ranking. Su evolución parte de rechazar lo común: “Al principio te fijas mucho en el material, en que una dama vale más que una torre, pero con el tiempo ves que hay muchas excepciones”.

“No todos están ocho horas frente a un tablero” Luis Berzal, que se define como jugador defensivo, no entiende que los tres hayan salido atacantes. Su otro mentor, Sebastián Armesto, destaca la concentración como factor diferencial. “Están durante más de ocho horas frente a un tablero, y eso no está al alcance del resto”. De Hugo destaca su potencial, y cómo le ha ayudado el ajedrez. “Pasó de ser tímido a desenvuelto, y eso le ha ayudado mucho. Ser un jugador de ataque le ha hecho abrirse más”.