Los grandes también saben ganar así

El Caja Segovia sufrió un poco más de la cuenta para ganar a un Marfil demasiado defensivo como para aspirar a puntuar

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El Caja Segovia se ha metido de lleno en una dinámica tan positiva de resultados que los jóvenes jugadores que dirige Jesús Velasco se lo han terminado creyendo. Tanto es así que, en el encuentro jugado ayer ante el Marfil Santa Coloma, ganaron como suelen hacerlo los equipos grandes cuando juegan contra los pequeños, con paciencia en la circulación aprovechando los momentos clave de los partidos… y con un poquito de suerte, que también influye.

A principio de temporada, segovianos y colomenses partían con las misma expectativas, mantener la categoría, formar jugadores jóvenes, y aspirar a meterse entre los ocho mejores. Pero el paso de las jornadas ha terminado por poner en evidencia que el Marfil, sin Igor parando y Héctor marcando, es mucho menos que un Caja que no tiene tanto arsenal ofensivo como la campaña pasada, pero que sí atesora calidad suficiente como para ganar muchos partidos.

Así se entiende que el Marfil llegará al Pedro Delgado con una clara vocación de equipo pequeño, a defenderse en media cancha (o algo menos), y a tratar de buscar los contragolpes, mientras que el Caja lo hizo como el grande, presionando en toda la pista la salida del balón de los visitantes, y controlando el juego, moviendo el balón de un lado a otro buscando los desajustes defensivos.

El arranque de partido fue eléctrico para los locales. Sergio lanzó al palo sin apenas cumplirse el primer minuto de juego, y después Kristjan y David pusieron a prueba a Marcos Vara. El comienzo del Caja fue tan espectacular que los aficionados (de nuevo menos de los que normalmente atrae el Caja) se frotaban las manos esperando una goleada.

Pero fue salir la segunda unidad del Marfil y comenzar las rotaciones del Caja para que paulatinamente el encuentro se fuera espesando. El equipo que desde la grada dirigía Sergio Mullor asentó su defensa, y mientras que al de Jesús Velasco se le empezaron a agotar las ideas. Sólo cuando Sergio saltaba a la cancha existía la sensación de que algo distinto podía pasar, porque el resto de compañeros eran demasiado planos en su juego. Cidao no pasaba por apuros en su portería más que en una acción en la que desvió un remate cercano de Adolfo, pero poco más.

El partido se quedaba a expensas de una acción de calidad, y esa la puso Sergio tras marcharse de cuantos rivales le salieron al paso, con el mérito añadido de que en cuatro metros se deshizo de tres, y superar a Marcos Vara por alto, marcando un gran gol que hizo poner mala cara al Marfil, y que también puso justicia en el marcador.

El 1-0 no llevó al Marfil a adelantar sus líneas, pero tampoco hizo cambiar al Caja demasiado sus planteamientos, así que el choque se mantuvo en los mismos parámetros en la segunda parte, salvo que varios jugadores visitantes, que no eran Óscar Redondo, se atrevieron a encarar a los defensores segovianos. De esta manera, Asolfo marró a puerta vacía el que hubiera sido el empate a uno, y poco más tarde Fabián, que no se complica la vida lo más mínimo, apostó por seguir una jugada que parecía perderse por la banda, y que acabó coronándole tras superar a varios contrarios y cederle el esférico a Borja Blanco para que éste pusiera el 2-0.

Ese gol sí que terminó por romper los esquemas al Marfil, que durante unos minutos no supo si tirar para arriba o quedarse esperando el tercero. Esos momentos no fueron aprovechados por los locales para sentenciar su victoria, y eso que tanto David como Tobe y Borja dispusieron de oportunidades para haber cerrado el partido. Velasco aprovechó el momento para continuar dando minutos a Angellott, y para confiar en Antoñito y Borja Díaz, de nuevo demasiado desdibujados sobre la cancha, como temerosos de asumir más responsabilidades.

Superada su crisis particular, el Marfil se lanzó a por Cidao, y en una de sus pocas acciones de mérito, Rafa López marcaba en el segundo palo un taconazo de Busquets, que recibió de primeras de Óscar Redondo. Con el marcador ajustado Cidao sacó un par de manos antes de que el Caja volviera a apretar el acelerador, y Borja Blanco hiciera el 3-1 de penalti justo, y cerrara la victoria definitiva de los locales cuando el Marfil ya había enloquecido con el portero-jugador en la cancha. Con un pelín más de sufrimiento de lo deseado, el Caja se hizo con la victoria.

Jesús Velasco (Caja Segovia): «Si te relajas con el 1-0, lo normal es que pases por apuros»

“Ellos con el 1-0 todavía no estaban empujando mucho, y si con ese marcados te relajas, lo más normal es que acabes pasando por apuros, porque un gol sale de cualquier jugada. Sabía que en cuanto el Marfil se pusiera a atacar nos crearía problemas como así ha sido, por lo que en el descanso les dije a los jugadores que debíamos ser más ambiciosos, e intentar incomodarles en la elaboración para robar balones, además de continuar siendo verticales. Cuando juegas frente a una defensa tan cerrada como la que ha empleado el Marfil, lo normal es que ralentices tu juego de ataque, porque de nada sirve circular rápido si no tienes tiempo ni para mirar. Teníamos que tener mucha posesión para poder jugar vertical en el momento adecuado. En cuanto el contrario ha venido a por nosotros, ya hemos podido hacer lo que entrenamos en la semana. Estoy muy contento con el equipo, que tiene mucha confianza en sus posibilidades, y en los partidos trata de hacer lo que se trabaja en los entrenamientos”.