Lo difícil de frenar la caída

Sin hacer un partido brillante, el Viveros Herol Nava marca las diferencias con el Ikasa, y logra la victoria después de tres derrotas seguidas

23

A cualquier equipo, de cualquier modalidad deportiva, le cuesta cambiar las tendencias negativas, y recuperar la confianza después de enlazar varios resultados negativos. El Viveros Herol Nava no iba a ser una excepción, y después de tres derrotas consecutivas, tuvo que sudar para frenar la caída ganando al Ikasa BM Madrid en un encuentro que, exceptuando sus primeros compases, estuvo liderado en todo momento por el equipo navero, no se pudo cerrar hasta cinco minutos antes del final.

Llegaba el penúltimo de la clasificación con ganas de aprovechar las dudas del equipo de casa, pero salvando un primer gol en contragolpe aprovechando la fría salida del Viveros Herol, que concluyó sus dos primeros ataques sin lanzar a portería, el resto del primer tiempo fue un querer y no poder por parte del Ikasa Balonmano Madrid, que se encontró con una defensa segoviana a buen nivel, pero sobre todo con un Ernesto espectacular bajo los palos de la meta segoviana.

El portero del Viveros Herol enlazó cuatro paradas en los cinco primeros minutos, y de esta manera fue poco a poco impulsando a sus compañeros, que sin brillar hasta el exceso en la ofensiva, sí fueron paulatinamente aumentando las diferencias, dejando a su oponente durante más de trece minutos sin poder anotar. Así, superado el minuto 15 de primera parte, y con el BM Madrid cambiando de portero, el electrónico marcaba el 6-2 para los locales… que habían marcado siete goles, pero entre los árbitros y la mesa no quisieron ver que un lanzamiento de Toma Brakocevic había entrado un metro dentro de la portería madrileña, golpeando en el soporte trasero, y saliendo de nuevo a la cancha. El balonmano es un deporte complicado de arbitrar, pero da que pensar que cuatro pares de ojos no sean capaces de ver si un balón entra en una portería, o no. Con sus actuaciones en Nava, no se puede negar que los colegiados Macías de Paz y Ruiz Vergara comienzan a ser un poco ‘sospechosos’.

Superado el ecuador del primer tiempo, el entrenador del Ikasa apostó por cambiar el sistema defensivo al 5:1 que prácticamente todos los rivales le han colocado al Viveros Herol intentando frenar a Agustín Casado, pero lo único que logró frenar el equipo madrileño fue la diferencia de goles, que quedó estabilizada en cinco.

Juan Antonio Sario encontró los huecos en la zona central de la defensa segoviana para elevarse desde los nueve metros, y de esta manera comenzar a producir sobre la portería de Ernesto, que paulatinamente fue bajando su porcentaje, quizá lastrado por un problema en su rodilla tras realizar una intervención. También se dio un buen susto Filipe Martins después de que un defensor se le cayera encima de su pierna y se le quedara la rodilla bloqueada, pero afortunadamente la cosa no fue a mayores.

De regular a… La primera parte acabó fría, por más que los aficionados naveros intentaron poner calor al partido desde la grada. El Viveros Herol transmitía poco sobre la cancha, y la diferencia quedaba establecida más por la inercia del encuentro que por una gran diferencia sobre la pista, que aún fue a menos en los primeros minutos del segundo tiempo, cuando de nuevo una congelada salida a la cancha del Viveros Herol Nava llevó al Ikasa a endosarle un parcial de 1-4, forzando a Dani Gordo a espabilar a sus jugadores con un tiempo muerto.

El minuto para pensar le vino bien al conjunto segoviano, porque sin realizar un juego brillante, sí encontró opciones ofensivas suficientes como para mantenerse por delante en el electrónico, toda vez que el 6:0 defensivo bajó muchos enteros en esta fase del encuentro. Agustín conectó bien con Filipe en varias acciones que el portugués, bien motivado después de unos cuantos minutos en el banquillo, concluyó con calidad, y cuando la defensa del Ikasa se cerró sobre el pivote, se elevó la figura de Álex Tello para mantener la renta entre los tres y los cuatro goles.

Sin embargo, lo que se sostenía delante se fallaba atrás, porque durante veinte minutos el equipo madrileño se encontró con pocos problemas para superar a la defensa navera. De esta manera, a poco menos de ocho minutos para el final, y con 20-18 en el marcador, el cuadro visitante se encontró con un penalti a favor para meterse definitivamente en el partido, y de paso provocar un buen ataque de nervios al Viveros Herol Nava. Pero una cosa es tener un siete metros favorable, y otra bien distinta marcarlo, y más cuando en la portería se coloca Yeray Lamariano, que con una gran intervención sobre el lanzamiento de Javier Lamarca, cerró el paso al Ikasa Madrid, que en la acción siguiente vio cómo Alonso Moreno marcaba un buen gol en apoyo, y en la posterior una buena defensa de Álvaro Rodrigues propiciaba la contra que culminaba Agustín Casado.

Con el conjunto visitante aún pensando en lo que había sucedido, Carlos Villagrán cerró una rápida acción ofensiva para hacer pasar en un suspiro de apenas dos minutos, del posible 20-19, al 23-18, inclinando tanto la balanza que el tiempo muerto de Javier Martín no sirvió para casi nada.

El partido quedó decantado de manera definitiva para el Viveros Herol, y ni siquiera el 4:2 defensivo buscando las acciones rápidas permitió al Balonmano Madrid más que meterse en un intercambio de goles más del agrado del aficionado que efectivo de cara al marcador final. El equipo de Dani Gordo logró la victoria, que se eso se trataba, y aunque definitivamente no firmó su mejor partido, sí consiguió frenar una caída que amenazaba con ser pronunciada si se hubiera perdido ante un rival que pelea por la permanencia.