La suerte da un empate al Valencia ante el Zaragoza

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El Valencia volvió a demostrar ayer que, actualmente, es un conjunto desquiciado y sin ideas; fue incapaz de vencer a un Zaragoza que jugó la recta final del compromiso con 10 hombres y que, a pesar de que por momentos hizo un buen fútbol, sigue sin ganar en la Liga.

El encuentro quedó marcado por la anécdota de que el central visitante Maurizio Lanzaro anotara los dos goles, uno en cada portería. El árbitro se convirtió en protagonista a causa de una rigurosa tarjeta roja enseñada a Ander Herrera.

Los aragoneses exhibieron una inesperada superioridad hasta el descanso, e incluso tuvieron oportunidades para desequilibrar en los instantes postreros. Con respecto a los levantinos, llevaron el peso del choque en cuanto a la posesión, pero les faltó creatividad. Llevan atascados desde que el Barcelona les remontó en el Camp Nou.

Cuando un combinado vive una mala época, los problemas se le acumulan y la mala suerte le golpea. El Zaragoza estaba en una situación fantástica para ganar, pero el tanto en propia puerta le hundió.

Los de José Aurelio Gay al menos rescataron un punto porque el Valencia ya no brilla como hace poco. No marcó ni con un efectivo más.