Hundidos en Zubieta

La Gimnástica Segoviana encajó tres goles en catorce minutos para consumar su derrota ante la Real Sociedad B.

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Cruel desenlace de partido para la Gimnástica Segoviana en Zubieta. Cuando todo hacía presagiar que los entrenados por Paco Maroto iban a llevarse los tres puntos de su visita a tierras donostiarras –ya que vencían por 1-3 a falta de cuarto de hora–, el Sanse de Meho Kodro aprovechó el tiempo añadido del segundo tiempo para voltear un 1-3 y adjudicarse el partido.

Los errores propios en la defensa acabaron costando una victoria que puede ir más allá de los meros tres puntos, ya que regresar de vacío cuando se vencía 1-3 en el minuto 77 es un aldabonazo para la moral del equipo, ya frágil tras la agitada semana con la marcha del capitán Ramsés.

Los jugadores entrenados por Kodro entraron muy bien al partido, generando ocasiones de gol y sabedores de la importancia de un duelo directo entre dos de los implicados en la zona de peligro de la tabla. Ya a los cuatro minutos, Barcina adelantaba a los locales, superando a la defensa segoviana.

Peor no podían comenzar las cosas para la Gimnástica. Los guipuzcoanos siguieron dominando, pero dejaron pasar alguna oportunidad de gol clara. Poco a poco, la Segoviana fue estirando sus líneas ya que la táctica inicial de contención de nada servía con el uno a cero en todo lo alto. A los 25 minutos, los de Paco Maroto tuvieron una importante dosis de fortuna cuando en su primer acercamiento a puerta, Etxabeguren al intentar despejar el esférico introdujo el mismo en su propia puerta devolviendo las tablas al tanteador de Zubieta.

A raíz del gol del empate, la Real Sociedad B desapareció del campo y fue la Segoviana quien cogió el timón del partido aunque no conseguía crear demasiadas ocasiones ante el arco custodiado por Mandaluniz. Algún disparo lejano sin mucho peligro y balones colgados, que la zaga local pudo solucionar, muy segura en el juego aéreo, hasta que se cerró el primer periodo con esas tablas en todo lo alto.

Tras la vuelta de vestuarios, los jugadores de la Segoviana estuvieron más sueltos, y mejor colocados sobre el terreno de juego ante un equipo donostiarra que no daba una a derechas. A los 68 minutos Víctor Pérez transformaba una falta directa, confirmando en gol el mejor juego de los visitantes. Un soberbio golazo que adelantaba a los de la ciudad del Acueducto con todo merecimiento.

Pocos minutos más tarde, y con los potrillos Zubieta prácticamente ‘groggys’ sobre la lona, Font aumentaba las diferencias con un gol que parecía decidir el partido. El uno a tres y el nivel de juego que desplegaba en esos momentos el conjunto de Segovia invitaba al optimismo.

Debacle azulgrana

Pero a partir de ahí, y cuando mejor tenía las cosas el cuadro de Paco Maroto, el filial ‘txuri urdin’ se iba arriba con más corazón que cabeza y con la intención de recortar distancias. Así las cosas, Colinas elevaba el 2-3 en el marcador a trece minutos para el final en una acción de coraje.

Los cambios le habían dado un nuevo empuje al conjunto guipuzcoano, que poco a poco fue arrinconando a su adversario en su parcela. La Segoviana se fue metiendo atrás con la intención de conservar el resultado, mientras que los locales apenas podían llegar a las inmediaciones del área visitante. Intentaba enfriar el encuentro como podía la escuadra castellana, con sustituciones y pérdidas de tiempo, pero la crueldad del fútbol estaba a punto de masacrar a la ‘Sego’.

A los 89 minutos la defensa no acertó a despejar un saque de esquina y Errasti aprovechó el fallo para neutralizar la renta de los visitantes haciendo el empate a tres tantos. Un auténtico jarro de agua helada para los visitantes. Y cuando parecía que el empate sería el resultado definitivo, un mal menor para los de Segovia tras ir ganando 1-3, la defensa de Maroto dio muchas facilidades a Aketxe, quien se internó en el área y sirvió un centro para que Colinas estableciera el definitivo 4-3. La locura en los jóvenes vascos.

Al final, caras largas en la Gimnástica Segoviana que pasó de tener los tres puntos a marcharse de vacío de Zubieta. El equipo se queda con 21 puntos y enlaza de nuevo tres derrotas consecutivas, pero éste de ayer en San Sebastián es de las que hacen mucho, mucho daño.