Henry rescata un empate

Barcelona y Valencia firman tablas en Mestalla tras un duelo intenso que pudo ganar cualquiera.

Valencia y Barcelona resolvieron ayer con un empate un buen partido, en el que ambos equipos pusieron sus argumentos sobre el terreno de juego, y que acabó con una igualada que supo a poco a unos y a otros, pero que mantuvo viva la llama de la emoción en el tramo final de la Liga Española.

Sin renunciar para nada a su estilo, el combinado azulgrana trató de ganar en Mestalla, aunque no lo consiguió, mientras que el conjunto levantino puso sobre el césped el esfuerzo que debía, pero tampoco logró su objetivo.

El compromiso resultó especialmente táctico e intenso en los primeros minutos, hasta el punto de que un remate de Messi al cuarto de hora fue el primer disparo.

Hasta ese momento, la escuadra local aguantaba en su propio campo a un rival que tenía la posesión del balón, pero que no se aproximaba a la portería de César. Los anfitriones, al mismo tiempo, trataban de sorprender utilizando los contragolpes.

Pasado el minuto 15, el Barcelona empezó a mostrar su potencial y desarmó al Valencia con su presión, ya que le obligó a jugar en largo y, en definitiva, a entregar de modo continuo la pelota.

Al dominio, los hombres dirigidos por Pep Guardiola le unieron un gol. Gracias a una excepcional jugada de Iniesta, Messi firmó el 0-1, justo en la mejor fase de fútbol del primer período. El oponente acusó el tanto y tardó en recuperar la compostura.

La polémica llegó en el minuto 29, cuando los de Unai Emery reclamaron penalti en dos acciones consecutivas; primero, en una caída de Silva ante Messi, y, de inmediato, en otra de Villa, en la que el árbitro pitó fuera de juego.

Era un momento en el que el Barcelona practicaba su fútbol habitual, y el Valencia trataba de no descomponerse y de aprovechar sus oportunidades.

Un cabezazo de Silva obligó a Valdés a realizar una buena parada y enviar el balón a córner. Tras el lanzamiento, Maduro logró la igualada. Casi de inmediato, una gran acción entre Mata y Pablo supuso el 2-1. Los catalanes, en poquísimo tiempo, habían pasado de tener ventaja a colocarse perdiendo.

Sin confiar demasiado en sus opciones, por el control ‘culé’ de la situación, el Valencia había dado la vuelta al marcador, y eso concedió una enorme confianza a la plantilla ‘ché’.

Se presentaba, pues, un guión diferente en el segundo tiempo. El Barcelona, un equipo bastante seguro en defensa, había encajado dos dianas en tres minutos, y debía buscar la remontada.

Para intentarlo, mostró de nuevo su capacidad de dominio de los partidos, y se adueñó de la pelota, lo que, inicialmente, no constituyó un problema para el contrincante, que se mostraba cómodo con espacios para el contragolpe, y que creó alguna ocasión para aumentar la renta.

El choque cogió una enorme emoción, ya que el Barcelona asumió riesgos y no renunció a su estilo, mientras que el Valencia aspiraba a sentenciar.

El dominio del líder de la Liga asfixió en algunos momentos a los anfitriones, pero el conjunto levantino hallaba aire en sus contragolpes y en las posesiones largas del esférico en las dos bandas, sobre todo cuando la pelota llegaba a los pies de Silva.

Así, el encuentro entró en sus 10 minutos finales y, en una acción a balón parado, una de las muchas que tuvo el Barcelona, se produjo el gol de Henry tras un rechace. A partir de ahí, los ‘culés’ se esforzaron para llevarse los tres puntos, pero las tablas no se movieron.