Hamilton, sancionado con cinco puestos en parilla por cambiar la caja de cambios

Fernando Alonso, ha conseguido el mejor crono en la tercera sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Bahréin, que se disputa este fin de semana en el Golfo Pérsico, por delante del Red Bull de Sebastian Vettel, en una sesión muy igualada.

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El piloto británico de Mercedes, Lewis Hamilton, ha sido sancionado con la pérdida de cinco puestos en la parrilla de salida del Gran Premio de Bahréin, que se disputa este fin de semana en el Golfo Pérsico, después de haber tenido que cambiar la caja de cambios.

El campeón de 2008 sufrió un problema con sus neumáticos en la parte final de la tercera sesión de entrenamientos libres y tras la inspección del monoplaza, el equipo ha optado por sustituir la caja de cambios antes de la calificación.

Así, Hamilton será sancionado con cinco puestos en la parrilla de salida, por lo que se une a las sanciones que ya tenían el australiano Mark Webber (Red Bull), de tres puestos, y el mexicano Esteban Gutiérrez (Sauber), que perderá cinco posiciones.

Por su parte, el piloto español de Ferrari, Fernando Alonso, ha conseguido el mejor crono en la tercera sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Bahréin, que se disputa este fin de semana en el Golfo Pérsico, por delante del Red Bull de Sebastian Vettel, en una sesión muy igualada.

Alonso mandó un aviso a navegantes en los prolegómenos de la búsqueda de la ‘pole position’ en la calificación y marcó el mejor tiempo en la última sesión de entrenamientos, después de ser el segundo en la primera y el cuarto en la segunda. El Ferrari marcha mucho mejor que la temporada pasada y lo está demostrando una y otra vez.

La última sesión fue muy igualada, con Vettel a sólo 101 milésimas del español, seguido del finlandés Kimi Raikkonen (Lotus), a 199 milésimas, y del británico Lewis Hamilton (Mercedes), que acabó teniendo problemas con una de sus ruedas, algo que tendrán que solucionar en Mercedes de cara a la calificación.

Disturbios entre manifestantes y policías en vísperas del Gran Premio. La Policía bahreiní se ha enfrentado durante la noche y hasta bien entrada la mañana con grupos de manifestantes que pretenden denunciar la situación de represión política en el país aprovechando la celebración este fin de semana del Gran Premio de Bahréin de Fórmula 1.

Los manifestantes han cortado carreteras, levantado barricadas con neumáticos incendiados y se han enfrentado con los agentes del orden lanzando piedras. Las fuerzas de seguridad han respondido con gases lacrimógenos tanto en la capital, Manama, como en las localidades de sus alrededores, donde han sido más intensas las protestas, según han informado testigos presenciales y fuentes de la oposición.

Ahora Manama y sus alrededores parecen en calma, pero se puede fácilmente constatar la fuerte presencia de la Policía en las principales autopistas y en los puntos estratégicos de la ciudad.

La ministra de Información, Samira Rajab, ha afirmado que los recientes disturbios se encuadran «dentro de la normalidad» y ha acusado a la oposición de inflar las protestas. «Están tratando de exagerar ante los medios de comunicación antes de la carrera de Fórmula 1. Están trabajando mucho para dar una mala imagen de Bahréin», ha afirmado en declaraciones a Reuters.

Mientras, Sayed Yusif al Muhafda, del Centro para los Derechos Humanos de Bahréin, ha informado de que los disturbios se han producido en una veintena de pueblos desde la tarde del viernes. En algunos como Karranah o Abú Saiba los manifestantes se han enfrentado a los agentes de las fuerzas de seguridad, que emplearon gases lacrimógenos.

«La Policía antidisturbios llegó y les atacó con gas lacrimógeno y disparos de fuego real y de balas de goma», ha explicado Al Muhafda. Hay al menos ocho manifestantes heridos, uno de ellos de bala.

La revuelta de la mayoría chií comenzó hace aproximadamente dos años, con demandas de reformas políticas contra la marginalización y disminución de los poderes de la monarquía y las principales instituciones del Estado, controladas por la minoría suní.