El tren de la Segunda B dice adiós

La Segoviana sólo se dedicó a defender ante un Eibar que no recibió ningún remate con peligro por parte azulgrana.

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La Gimnástica Segoviana llegaba ayer a Ipurúa con la imperiosa necesidad de sumar tres puntos que le permitiesen seguir soñando con la salvación. No era, ni mucho menos, tarea fácil la de ayer para los hombres de Maroto, que se enfrentaban a uno de los gallitos del grupo. Sin embargo, la Segoviana esperaba sacar tajada de la doloros derrota sufrida la pasada semana por los armeros ante la Ponferradina y rezaban porque ésta hubiese afectado psicológicamente al rival.

De entrada, los de Maroto tenían claro que sus opciones pasaban por no dejar jugar a los armeros y el técnico de la Segoviana puso en juego un 5-4-1 que dejaba claras sus intenciones, renunciando por completo al balón y sólo defendiendo con uñas y dientes. Así las cosas, el Eibar tenía toda la responsabilidad. Los armeros tenían el esférico e intentaban por todos los medios abrir huecos entre la bien plantada y muy nutrida zaga visitante, pero lo cierto es que era una tarea harto complicada.

La primera ocasión clara del encuentro no llegó hasta el minuto 36. Fue, evidentemente, para el Eibar, que pudo inaugurar el marcador en una acción de ataque de todo el equipo que culminaba Mainz. Sin embargo, el jugador local acabó enviando el balón fuera.

Esta oportunidad local pareció descomponer un tanto las filas visitantes y solo un minuto después era Arruabarrena el que disponía de una oportunidad si cabe más clara que la de su compañero. Pero la vaselina de este último tampoco quiso después de que el jugador local disparase a puerta vacía.

Se recompuso, sin embargo, la Segoviana, que volvió a centrarse en defensa y no pasó ya mas apuros antes del descanso. Eso sí, cabe destacar que los visitantes no dispararon ni una sola vez a puerta en esta primera mitad. Es más, prácticamente ni siquiera se acercaron al área del Eibar.

No variaron mucho las cosas tras el descanso y la Segoviana continuó defendiendo con mucho orden, impidiendo al Eibar jugar con comodidad. Los armeros tenían la posesión y seguían presionando sobre la meta rival, y al final, tanto fue el cántaro a la fuente, que en el minuto 53, un pase de Ortega desde la banda derecha del ataque local lo remataba Arroyo de cabeza, enviando el esférico al fondo de las mallas.

Tras el gol la Segoviana tardó unos minutos en rehacerse, lo que aprovechó el cuadro local para presionar con mayor intensidad, en busca del gol de la sentencia. Dos corners botados por Lombraña llevaron el peligro a la portería de Iván, que sin embargo estuvo atento a la hora de despejar el balón. Pero la presión del Eibar era prácticamente inaguantable y en el minuto 60 llegaría el segundo tanto de los locales en una jugada personal de Ortega por banda derecha que remataba Mainz.

No le quedaba ahora otra a la Segoviana que salir de su área en busca del gol. Los visitantes estiraron líneas e intentaron por todos los medios de acercarse a la portería rival. Pero ahora los papeles se habían cambiado y era el Eibar el que había cerrado filas en torno a su portero para defender el marcador que le era favorable.

Parecía que la Segoviana ganaba opciones cuando, en el minuto 70 de partido, el local Ortega era expulsado al ver la segunda cartulina amarilla. El cuadro visitante se quedaba entonces en superioridad numérica, pero eso, en vez de ser una ventaja acabó siendo un inconveniente ya que el Eibar defendió aún con mayor intensidad. El técnico de la Segoviana decidió poner toda la carne en el asador, colocando a Cajoto, Mariano y Fran. Pero ni siquiera así conseguían los visitantes generar ocasiones de verdadero peligro.