El Madrid rompe la maldición

El equipo blanco logra su primera victoria en Riazor desde 1991 gracias a los tantos de Granero y Benzema (2)

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El Real Madrid puso fin ayer a la maldición que le perseguía en el estadio de Riazor, donde había logrado su último éxito en noviembre de 1991, y se impuso al Deportivo con dos goles de Benzema y uno de Granero.

Se trató de la primera victoria en La Coruña de jugadores como Raúl, que regresó a la titularidad, Guti o Casillas, quienes siempre habían salido del campo gallego muy decepcionados.

El bloque ‘merengue’, al que no le temblaron las piernas, llegó al descanso con dos tantos de ventaja, pero no pudo evitar un cierto sufrimiento en los minutos finales, en los que Riki dio emoción al transformar un penalti.

Ante la plaga de bajas, el técnico Manuel Pellegrini apostó por un rombo en el centro del campo, con Xabi Alonso por delante de los cuatro defensas, Granero a la derecha, Guti a la izquierda y el brasileño Kaká como vértice, por detrás de Raúl y Benzema.

Con ese esquema, los blancos, que siguen a cinco puntos del Barcelona, consiguieron tener superioridad en la zona ancha.

La escuadra de Concha Espina halló grietas en la contención del rival y probó fortuna desde el principio con dos lanzamientos, uno de Xabi Alonso, demasiado centrado, y otro de Benzema, que despejó Aranzubia.

El Deportivo acusó sus numerosas ausencias, y especialmente las de la banda izquierda, en la que Miguel Ángel Lotina, sin el brasileño Filipe Luis ni el mexicano Guardado, se vio obligado a recolocar a Manuel Pablo y Pablo Álvarez. El oponente controló sin apuros ese sector zurdo.

De nada les sirvió a los anfitriones replegar un poco las líneas a los 10 minutos, porque tres después, Laure se equivocó al despejar hacia atrás de cabeza un centro de Guti que iba a desviar Lopo. El balón le llegó a Granero, que, libre de marca, remató a placer y firmó el 0-1.

La diana dejó aturdidos a los blanquiazules, pero el contrincante desperdició la oportunidad de abrir más la brecha en dos llegadas de Raúl, que primero no pudo rematar un pase de Benzema y luego se topó con el guardameta, que extendió la mano izquierda para sacarse de encima un remate a bocajarro del veterano capitán.

Los coruñeses fueron reaccionando con el paso del tiempo, si bien les sobró timidez. Apenas se aproximaron al área de Íker Casillas, que ni siquiera tuvo que intervenir hasta el segundo acto.

Cuando el Deportivo comenzaba a entonarse, el Madrid le sorprendió con un contragolpe. Lo lanzó Kaká y lo continuó Guti, que en el mano a mano con el arquero prefirió ser solidario y ceder el esférico de tacón para que marcara Benzema. Se trató de un detalle de una clase inmensa del ‘14’.

La plantilla de la capital de España se retiró al vestuario convencida de que iba a poner fin a la mala racha en Riazor.

El equipo local no dio buenas sensaciones tras la reanudación, y pronto estuvo a punto de permitir que el rival rubricara otro gol.

Lotina eligió mover ficha desde el banquillo y dio entrada al canterano Iván Pérez en lugar de Valerón. Colocó a Juan Rodríguez como enganche y el combinado progresó: tuvo más dinamismo y también más ambición.

El centrocampista malagueño, con un tiro lejano, examinó a Casillas a los 59 minutos, pero el portero visitante atajó el balón sin excesivos apuros.

Relajado por la ventaja que tenía, el Real Madrid bajó la intensidad en el último tramo de la contienda. Raúl fue sustituido y la hinchada gallega le despidió con una sonora pitada. Poco después, Riki le inyectó emoción al encuentro al transformar un dudoso penalti que le había hecho Sergio Ramos.

La sombra del largo maleficio de Riazor no intimidó al equipo blanco, que superó la presión ambiental y la del Deportivo, y sentenció la batalla con un gol de Benzema en el tiempo de descuento. La distancia entre el líder y el segundo no cambió.