El Barça se asoma al abismo

La ambición de los hispalenses deja a los de Guardiola con un pie fuera del torneo del KO

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Quizá como justo pago a su capacidad para sobreponerse al aluvión de bajas con el que llegaba al Camp Nou, el Sevilla se llevó anoche un inmejorable regalo de Reyes del estadio blaugrana tras batir al Barcelona (1-2) en el choque que inauguraba los octavos de final de la Copa del Rey. El choque, que se presentaba descafeinado a tenor de las inusuales alineaciones, obligada por parte de los del Nervión y elegida en el caso de Pep Guardiola, que reservó a sus mejores hombres, resultó finalmente muy igualado, hasta el punto de que el equipo visitante cimentó su gesta en un penalti que regaló Chigrinsky en una noche en la que, lejos de reivindicarse, demostró que la camiseta de un club tan grande le pesa en demasía.

Sea como fuere, lo cierto es que los de Manolo Jiménez dejan muy encarrilado su pase a cuartos tras conquistar un choque que a la postre resultó vibrante y desdijo a quienes, a la vista de los onces iniciales, temían un enfrentamiento a medio gas. Partiendo de dos alineaciones deslucidas, una niñería de Chigrinsky decantó una balanza en la que ya había un gol mal anulado a cada equipo y otros dos nuevos lesionados para el castigado equipo andaluz, Navas y Lolo.

En lugar del habitual Messi, ayer semidesaparecido, fue el controvertido central ucraniano quien focalizó, negativamente, la atención, tanto en términos absolutos, por su desastroso partido, como comparativamente, ya que a su lado compareció Milito, que le superó en todo pese a que llevaba nada menos que 600 días sin jugar tras una complicada lesión de rodilla. Un penalti de Chigrinsky a Capel en el minuto 75, convertido por Negredo, deja la eliminatoria muy cuesta arriba para los azulgranas.

El Barcelona acusó la mala acción de su zaguero sobre todo porque, tras grandes dosis de esfuerzo, había empatado apenas dos minutos antes.

Ibrahimovic, que compareció tras el descanso en sustitución de Pedro, aprovechó un pase largo y perfecto de Márquez para burlar a Palop y marcar a puerta vacía. El sueco configuró de inicio un banquillo temible junto a Valdés, Henry, Puyol, Piqué, Xavi y Busquets.

Estos dos último saltaron a la cancha en la segunda parte, pero se quedaron sin apenas tiempo material para evitar la derrota.

El primer aviso del partido lo lanzó Romaric (min.7), con una falta envenenada que a punto estuvo de sorprender a Pinto.

Messi, que jugaba su primer partido del año, respondió rápidamente con uno de sus típicos zigzags, pero Palop sacó una mano milagrosa (min. 9) para evitar el tanto.

El argentino volvió a intentarlo con un remate sin ángulo que se estrelló en el palo y que recordó fugazmente a aquel mágico gol que anotó Lampard en el Camp Nou. Pero la pelota no entró y pronto, a los 33 minutos, llegó la primera polémica del partido, cuando Capel marcó y su gol fue anulado por fuera de juego pese a que realmente el balón le había llegado rechazado de un defensor azulgrana.

Tras el paso por vestuarios, Perotti avisó con un remate que exigió todos los reflejos de Pinto, pero Capel no perdonó después cuando el argentino desbordó a Alves y colocó un centro que, tras tocar en Renato, le llegó franco al menudo extremo sevillista para que abriera el marcador.

Ibrahimovic marcó después dos goles, pero el árbitro solo concedió ese en el que esquivó a Palop. Pérez Burrul interpretó falta en un balón rematado por Bojan que rebotó en el sueco antes de besar las mallas. El nórdico se resarció después, pero el empate fugaz dio paso al penalti visitante y a una victoria sevillista que deja a Guardiola al límite de perder su primer título desde que ocupa el banquillo azulgrana.